El gobierno no se suma al reequipamiento militar de la región

Los cascos azules seguirán en Haití más allá de las elecciones previstas para diciembre próximo.



El gobierno nacional no afrontará una política de Defensa que implique un importante reequipamiento militar, tal como ocurre en Chile y Brasil, en tanto estima que los cascos azules que integran la misión de paz de la ONU en Haití permanecerán allí “mas allá de las elecciones” que hay intención de llevar a cabo en diciembre próximo.

En los últimos meses, los Estados Unidos vienen denunciando “una política armamentística” de Venezuela, que podría generar un desbalance en América del Sur, aunque a partir de esa polémica, comenzó a hacerse público el reequipamiento militar de otras naciones vecinas.

“La Argentina ha generado una política de cooperación y privilegiado una política no agresiva”, aseguró una fuente castrense, qué destacó el “reequipamiento militar importante” que están experimentando en los últimos años Chile y Brasil.

En ese sentido, el Ejecutivo nacional tiene plena conciencia, incluso a instancia de los propios chilenos, de que el país trasandino realizó en los últimos cuatro años una “importante” compra a Holanda y Gran Bretaña, sobretodo en la Armada que tenía unidades eran bastante obsoletas”.

Lo mismo ocurre con Brasil, aunque en el caso del país gobernado por Luiz Inácio “Lula” Da Silva se tiene en cuenta que “siempre hubo un desbalance por su industria para la Defensa y la problemática del Amazonas”. “Pero ocurre que Chile mantiene un conflicto con Perú y Bolivia”, sostuvo otra fuente oficial, deslizando cierta inquietud, no ya por la relación con la Argentina sino por el temor a que las disputas limítrofes que chilenos mantienen con bolivianos y peruanos, puedan acrecentarse peligrosamente.

“En el caso de la Argentina, no hemos participado más porque no hemos tenido una política” de reequipamiento; sólo, tal vez, “un proceso lento de reequipamiento a partir de vehículos y lanchas patrulleras (corbetas)”, se indicó.

Acerca de la supuesta amenaza que Estados Unidos ve en la Venezuela de Hugo Chávez ante su presunta política armamentística, desde el gobierno se sostiene que “por su lejanía no lo hace preocupante para el país y la compra de armamento ligero, adquirido al mercado ruso, tiene más que ver con una búsqueda por independizarse de los otros mercados”.

En otro orden, en la Casa Rosada siguen de cerca el proceso en Haití y se hacen cuentas acerca de cuánto tiempo más podrían estar los militares en ese país, bajo el mandato de Naciones Unidas. En principio, la administración de Néstor Kirchner ratificó que “no tiene pensado incrementar” el número de cascos azules -unos 450- en esa isla, porque además eso sería llevar una discusión al Parlamento. (DyN)


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