El goteo

El uso electoral del gasto, bajo la lupa. Una costumbre de Weretilneck desde que era intendente.

Por Redacción

Días antes de hacerse cargo de la intendencia de Cipolletti, en diciembre del 2011, Abel Baratti entró en pánico: la municipalidad que heredaba arrastraba una deuda con sus proveedores de 8 millones de pesos. Fue el primer contrapunto con Alberto Weretilneck, que ese año, luego de siete en el cargo, había abusado de los subsidios y las minitransferencias a personas y entidades en tiempos electorales. El año pasado, cuando estaba jugándose la reelección, las transferencias del Estado rionegrino a instituciones culturales y sociales sin fines de lucro crecieron un 133%: de 77 millones en el 2104 a 180 millones en el 2015. Es el mismo método, aunque en proporción con el tamaño de cada presupuesto. La metodología parece calcada. La imagen que la resume es la de septiembre del 2015 en el gimnasio de Bomberos de Bariloche: Weretilneck, sus funcionarios y Gustavo Gennuso, que no era intendente sino simple candidato y aliado, rodeados de gente, en plan de reparto de microsubsidios y aportes no reintegrables de 3.600 pesos en promedio. Ese día más de 500 personas salieron del lugar con un cheque en la mano. Lo de Baratti en el 2011 era a todas luces exagerado porque, con un presupuesto de 130 millones de pesos, la recomposición de la cadena de pagos era medianamente sencilla. Además buena parte del “gasto electoral” había ido a parar a su propia campaña. Los 180 millones cuyo destino investiga la Justicia (“todo transparente”, dice el gobernador) son una gota en el mar de un presupuesto de 20.000 millones, pero desnudan otra vez el uso electoral de la entrega discrecional de aportes estatales. La denuncia la había realizado la entonces legisladora Ana Piccinini circunscripta a Viedma, pero la fiscal Itziar Soly decidió ampliar la investigación al resto de la provincia. Quienes lo conocen saben que en privado Weretilneck reivindica este “goteo” de aportes como una herramienta electoral. Hay otro “goteo”, el de la coparticipación federal. El jueves el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, les ofreció a los gobernadores reintegrar en cuotas el 15% que un fallo de la Corte Suprema ya les devolvió a Santa Fe, Córdoba y San Luis. Un 3% se acoplará este año al goteo periódico y otro 3% se liquidará con una herramienta financiera, cuyos detalles no están claros. El gobierno rionegrino espera que puedan ser papeles para cancelar compromisos, como certificaciones de obra pública, por caso. Si esta herramienta se transformará finalmente en una especie de cuasimoneda, es todavía una incógnita. En el Ministerio de Economía que conduce Isaías Kremer especulan con la posibilidad de embolsar este año unos 600 millones de pesos más (con el 6% de este año, con la idea es llegar al 15% en el 2018). Ya se sabe que, con la salida de Jorge Sapag del poder, Weretilneck perdió a su mejor aliado en la mesa de los gobernadores. Omar Gutiérrez, que se fotografía hasta con los famosos de la farándula, no estableció puentes firmes con el rionegrino. El neuquino ya recibió dos auxilios nacionales por un total de 1.000 millones de pesos. En cambio, la visita del presidente hace dos semanas a Bariloche sólo sirvió para que se destrabaran 85 millones de pesos para obras (para la Ruta Nacional 23 y la Provincial 8, que lleva hasta Los Menucos desde el norte). Se secaron las canillas que hasta el año pasado permitían a Bariloche tener el huevo de Pascua gigante en el Centro Cívico y a otras localidades más pequeñas, como Lamarque y su Fiesta Nacional del Tomate, hacer una celebración con artistas del circuito nacional. El gobernador no se queja y no hace planteos, por ahora. Cuando Macri visitó Invap hace dos semanas, se deshizo en elogios y el presidente ni siquiera lo mencionó por su nombre (no ya el apellido, que cuesta pronunciar, sino siquiera el Alberto); apenas le dedicó un “querido gobernador” y en privado le dijo simplemente: “Vos metele, gestioná, que yo te apoyo”. Esta semana, además, el EPRE salió a establecerle a Edersa una tarifa acorde con los fuertes aumentos del gobierno central en el precio mayorista de la electricidad, con los estímulos al ahorro y una tarifa social, a sabiendas de que la distribuidora no recibirá por ello la compensación del Tesoro porque no liquidó sus deudas con el sistema nacional por la compra de energía, condición sine qua non para obtener el beneficio. Edersa aduce que sus ingresos están conformados por un reconocimiento de costos del 2011 y del gasto en personal, del 2013. El área de energía eléctrica de la provincia tuvo demasiados cambios en los últimos tiempos; el más llamativo fue el desembarco en el directorio del EPRE de Antonio D’Angelo, secretario general del gremio de Luz y Fuerza de Río Negro y Neuquén. D’Angelo atiende de los dos lados del mostrador: presiona a Edersa como sindicalista por aumentos salariales pero le retacea el reconocimiento de ese costo laboral como vocal del EPRE.

MARTÍN BELVIS martinbelvis@rionegro.com.ar

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