El gran capitán



opinión

No cualquiera es capitán de un equipo. Se necesita ejercer un liderazgo, producto del ascendiente que genera la entrega, el orgullo, el talento, la humildad, la pertenencia, o una mezcla de todas aquellas virtudes. El capitán es el que prende y apaga la luz, el que da el ejemplo, es el símbolo del grupo humano al que representa. Por ello la idea de parte de la hinchada de Independiente, de homenajear a Gabriel Milito asistiendo a su partido de despedida con cintas de capitán, tiene un significado especial. El mismo Mariscal se mostró muy agradecido por la iniciativa y hasta utilizó uno de dichos brazaletes durante el transcurso del juego. Ver un Libertadores de América colmado de treinta mil almas, rindiendo tributo a un jugador acompañado de su familia y ex compañeros; es un manantial en la sequedad de la estepa, que nos propone el fútbol de hoy. También fue gratificante observar como Ricardo Gareca, tras cinco años de DT de Vélez Sarsfield y con cuatro títulos en su haber, luego de conquistar el Torneo Clausura 2009 y 2011, Torneo Inicial 2012 y la Superfinal 2012-2013, se retiró de El Fortín por la puerta grande. Cuando en octubre último el Tigre fue designado “Ciudadano ilustre del deporte”, tuvo oportunidad de destacar a Fabián Cubero, Emiliano Papa y Sebastián Domínguez como “los capitanes” velezanos dentro del campo de juego. El flaco tiene en común con Milito, el haberse retirado de su larga trayectoria como futbolista en Avellaneda allá por 1994, siendo por aquel entonces un claro referente del plantel. “El Tigre y el Mariscal” –buen título para una de Salgari– han sido como jugadores y hoy lo son como entrenadores, auténticos capitanes que han batallado en cientos de aventuras futbolísticas. Profesionales medidos, que han demostrado que se puede triunfar yendo por la buena senda, siendo verdaderos deportistas, dentro y fuera de la cancha. * Abogado. Profesor Nacional de Educación Física. marceloangriman@ciudad.com.ar

Marcelo angriman


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