El hábitat popular da pelea

Redacción

Por Redacción

Omar Reggiani*

El 2016, con mucha discusión en materia urbana, enfrenta un nuevo desafío y es que “Quito alojará la 3ª Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable”, tal como anunció el director de ONU-Hábitat, Joan Clos.

La arquitectura, el urbanismo, el hábitat tienen una nueva oportunidad para que los gobernantes reaccionen ante tanta exclusión y comiencen a ver que los temas urbanos son de relevancia y que las ciudades colapsadas por un capitalismo devorador se transformen en sitios “amigables” para la mayor parte de los habitantes del mundo.

Cuando se hace mención a este tema siempre se habla de una ciudad sustentable en términos de desarrollo, pero si ese desarrollo sólo se pone en valor frente a lo económico, es donde los habitantes del mundo están perdidos. Millones de ciudadanos excluidos piden a gritos un desarrollo humano que tiene que favorecer la garantía de derechos: derecho a una vivienda adecuada, a asentamientos humanos sostenibles y participativos y a la igualdad de género.

La historia de la ONU y las conferencias a nivel mundial sobre la temática del hábitat no ha sido muy favorable para la inmensa mayoría de habitantes del mundo. Hábitat I (Vancouver, 1976) y Hábitat II (Estambul, 1996) no han sido más que promesas incumplidas, ya que poco se ha logrado de los compromisos firmados en cada conferencia en materia de hábitat popular y en el apoyo a los poblados del mundo que se sostienen gracias a lo que denominamos Producción Social del Hábitat.

Sin embargo, en cada una de las conferencias previas a Hábitat III en Quito, el reclamo de miles de organizaciones de base logró la incorporación, dentro de los documentos oficiales de ONU, de conceptos como el derecho a la vivienda adecuada y a un hábitat adecuado, y esto fue posible por la movilización popular paralela a la Conferencia Internacional del 76 y del 96. Este logro, al menos discursivo, pone blanco sobre negro en la falta de compromiso y coherencia de los gobiernos del mundo frente a los pactos firmados y revela que las obligaciones asumidas en cuanto a la mejora de la calidad de vida de los habitantes no tienen relevancia para ellos, ya que el recurso imprescindible no fue volcado con el mismo énfasis que se comprometieron en la firma de un plan de acción.

Es esta la pelea que debemos dar los ciudadanos a través de las organizaciones populares que intentan una mirada del mundo (un mundo urbano-rural) inclusivo y democrático, pelea que en definitiva tienda a garantizar los acuerdos que se firman cada veinte años y que deben rubricarse día a día, al avalar el derecho de cada poblador de habitar y acceder a su vivienda, inserta en una planificación territorial holística.

En esto de transitar el año y la discusión urbana territorial, un dato local nos llena de orgullo a quienes pertenecemos a la Asociación Civil Un Techo para mi Hermano, debido a que se cumplen treinta años de su creación y nos encuentra en plena tarea de construcción de derechos, citando a Tolstoi: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”; y en esa tarea está una organización donde se encuentran personas diferentes que tienen un mismo objetivo: “construir organización popular” y hacer una realidad viva la Producción Social del Hábitat. Un Techo para mi Hermano es una organización que mantiene vivo el concepto de “construir con la Gente” (como legado de Nelly Evrard y Claudio Faivre) y que incide cotidianamente para que los gobiernos visualicen a miles de autoconstructores que pueden y tienen el derecho de vivir en un hábitat adecuado.

La Asociación Civil Un Techo para mi Hermano es parte de un espacio de lucha que “pretenden fortalecer las articulaciones locales e incluso ampliar las ya existentes, aprovechando la coyuntura que ofrece Hábitat III, y conformar una gran fuerza regional”.

Es un 2016 plagado de discusión, con organizaciones populares incidiendo a nivel local e internacional y con un Estado argentino que esperamos fortalezca la Producción Social del Hábitat en su discurso rumbo a Quito y en las acciones cotidianas, con programas y proyectos concretos para las comunidades que hoy están excluidas del derecho al hábitat adecuado y que son la inmensa mayoría del pueblo argentino.

* Presidente de Un Techo para mi Hermano Río Negro

Una oportunidad para que los gobernantes del mundo reaccionen ante tanta exclusión y comiencen a ver que los temas urbanos son de relevancia.

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Una oportunidad para que los gobernantes del mundo reaccionen ante tanta exclusión y comiencen a ver que los temas urbanos son de relevancia.


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