El hipódromo de Viedma pasó del furor al abandono

Evalúan si es posible rescindir la concesión.





En once años, el Hipódromo de Viedma varió de aquella millonaria inversión con prometida gravitación turística, a un lugar improductivo y abandonado. El 25 de marzo del 2001, el ex gobernador Pablo Verani inauguraba ese Hipódromo capitalino. Hoy, ese predio está descuidado por el Jockey Club de Viedma, su actual concesionario. El gobierno rionegrino analiza el contrato original y el cumplimiento de las obligaciones, evaluando la posibilidad de su rescisión y su recuperación para el Estado provincial. La última programación de turf se cumplió el año pasado. Fue, curiosamente, para la recordación de la primera década de la habilitación del Hipódromo. En esa ocasión, Lotería aportó 40 mil pesos para esa jornada hípica. Otra vez existía exaltación, pero también se repetían los recursos del Estado. Allí radicó el auge y, después, la caída del proyecto. El hipódromo fue construido por Viarse, con aportes directos o indirectos de la provincia. La inversión, según información gubernamental, rondó un millón de pesos (equivalente, todavía entonces, a un millón de dólares). La provincia cedió ese predio en comodato al Jockey Club por 15 años, según el decreto N° 40/2001, rubricado por el ex gobernador Verani. Además, Lotería –con la firma de Miguel Irigoyen- otorgó la administración de ese centro hípico a esa entidad viedmense. Pero el convenio -por cinco años y renovable- comprometía también a la Lotería a un aporte de 20.000 pesos mensuales. Posteriormente, esa asignación mensual se transformaría en un desembolso anual de 240 mil pesos. La última modificación contemplaba una participación del 60 por ciento de las utilidades para la Lotería, pero curiosamente, los resultados siempre eran calamitosos. Así, el organismo público recibía poco y nada. El alejamiento de Verani de la titularidad del Ejecutivo provincial representó un revés para el hipódromo. En los últimos años, toda la posibilidad de recursos recayó en las acciones de Gonzalo Sanz en Lotería y de Miguel Pedranti en Viarse. Poco a Poco, ambos fueron perdiendo autonomía y el hipódromo perdía su apogeo. El campo hípico en nada se parece hoy a aquellas jornadas festivas. Once años después, el hipódromo está desolado de toda actividad. Sirve para el vareo de pocos caballos. Sólo su salón-confitería es contratado periódicamente para fiestas privadas. Consultado por “Río Negro”, el titular de la Lotería, Martín Alcalde, comentó que el Jockey Club tiene el comodato y el organismo estatal analizará las condiciones y el cumplimiento de las obligaciones de parte del concesionario. No quiso avanzar en ninguna conclusión, pero bien se sabe que la cesión preveía un plan de obras a cargo de la entidad deportiva. En su lanzamiento, el complejo hípico se promovía como un proyecto integral y así se prometía una villa hípica con escuela de equitación, canchas de polo, pato, golf, tenis, fútbol y básquet y una pileta de natación. La jornada inaugural sí fue algo más que carreras. Se organizaron actividades complementarias para convocar a la familia, como juegos recreativos. Allí, el objetivo se cumplió y concurrieron más de 5.000 personas. Los discursos marcaron las discrepancias del emprendimiento. Verani provocó cuando contestó a los detractores por su apego a esa actividad. “No me importa lo que digan. Soy el gobernador de Río Negro y el primer burrero de la provincia… ¿y qué…?”. (AV)


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