El hombre que está solo y espera

.

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- David Lebón forma parte de la historia del rock nacional. Radicado en Mendoza desde hace cinco años, el músico confesó que a pesar de tener 250 temas inéditos grabados, no recibe propuestas de su sello discográfico.

«No sé cuando van a salir, la verdad que no sé porque creo que a la única persona que puedo mendigar es a mis hijos, a mis nietos, a Dios principalmente, pero no puedo estar pidiéndole a la gente que trabaja conmigo para decir cuándo tengo que grabar», lamentó el músico en una conferencia de prensa que brindó con Pedro Aznar para promocionar el recital que los dos hicieron en Neuquén.

Sin «bajonearse» comentó que por el momento está componiendo «tratando de mejorar las letras y siendo optimista para grabar algo, esperando propuestas de grabar o tocar con la banda mía. No estoy desesperado, porque no es un momento en el que a mí me preocupa estar, que se me vea mucho», cuenta.

«Estoy esperando el arca de Noé con mis perras -ironizó-, con mis llamados con Pedro, con Charly, porque con mis amigos, nos mantenemos siempre en contacto, tienen este lugar intacto».

Positivo, el músico dijo que siente que «una de las cosas buenas que hay en Mendoza es que estoy yendo a lugares adonde antes no iba, el otro día fui a La Rioja y hacía 20 años que no iba y me quede afuera porque todo el mundo cantaba todas las canciones y fue muy alucinante y muy lindo».

Con perfil más bajo y ajeno a los avatares por los que atraviesan los artistas inmersos en el show business, Lebón se limitó a explicar que «yo estoy al lado del teléfono, al lado de mi computadora esperando, no sé qué pasa con el sello, no sé, ni quiero saber».

No sin cierta bronca, evaluó que «acá pasa algo en el mundo, no en el sello, en el mundo está pasando algo. A mí me parece que en el país, la gente de las compañías está jugando un juego que no es adulto», se quejó con amarga resignación.

De su época con el siempre recordado Serú Girán, recordó que «nosotros somos adultos, porque empezamos a tocar cuando no había monitoreos, no había plomos, nada y la gente te llenaba un Huracán».

Como antídoto contra la indiferencia, el artista asumió que «simplemente estoy dispuesto a esperar».