El horror de las torturas en juicio a los exprófugos

Citaron varios testimonios de las víctimas, realizados en el 2008.



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Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN/ACE).- A sala llena, el tercer juicio por los crímenes cometidos durante la dictadura volvió a ventilar ayer el horror de la tortura en el galpón de chapa de “La Escuelita”, testimonios de 2.008 que fueron traídos a la sala por la síntesis de las acusaciones en contra de los imputados que por primera vez deberán responder ante los jueces.

Desde las 9,30, la crueldad de los días atados en el camastro, las vejaciones a las mujeres, los submarinos, simulacros de fusilamiento, el fotógrafo que registró los rostros flacos y ojos supurosos de los cautivos, el temible paseo hacia el galpón de chapa donde se enseñoreaban los golpes y la picana; el tecleo de la máquina de escribir, la radio a todo volumen o el sonido del campo sucedieron uno a otro en los diferentes relatos que se leyeron durante toda la mañana como los “hechos” que conforman la acusación. Por la tarde fue el turno de los operativos en el barrio Sapere, Cutral Co y los secuestros en Cipolletti, más frescos por el juicio que se hizo en 2012.

Luego se leyeron los requerimientos de elevación a juicio de la fiscalía, la APDH y el Ceprodh. Pasadas las 18 el presidente del Tribunal, Leónidas Moldes, resolvió pasar por a un cuarto intermedio, por lo que hoy a las 9 se retomará la lectura con el final del pedido del Ceprodh y el de la secretaría de Derechos Humanos de Nación.

También está prevista la indagatoria de los cinco imputados. Los militares Mario Gómez Arena, Hilarión Sosa y Luis Farías Barrera sólo darán sus datos personales; mientras que la expectativa está puesta en las posibles declaraciones del segundo jefe de la policía federal neuquina en 1976, Jorge Soza y Jorge Di Pasquale, oficial de inteligencia del Ejército que está acusado como “partícipe necesario” de casi la totalidad de los hechos de tortura.

“Como madre de Plaza de Mayo y de desaparecido, quisiera que estos secuaces hablen, porque si ellos hablaran, sería un bien para ellos y para nosotros que sepamos la verdad de lo que hicieron”, dijo Inés Ragni, que volverá a testimoniar en este proceso por la desaparición de su hijo Oscar.

Sin embargo, no dudó en asegurar que sus expectativas son menores a las que tenía hace cinco años. “No tengo las esperanzas que tenía en el primero”, dijo Inés. Lolín Rigoni compartió el escepticismo de Ragni, aunque agregó que con este tribunal de diferente composición, podría marcar situaciones diferentes.

“Ya no le gustó el recibimiento que les hicimos”, describió la madre de Plaza de Mayo en referencia al llamado al recato que hizo Moldes al público que le dedicó algunos cánticos a los acusados cuando arribaban a la sala.

Inés Ragni se mostró defraudada porque en 2008 declaró sobre la presunta responsabilidad del agente de inteligencia Oscar De Caso en la desaparición de su hijo, y “nunca fue citado”, como imputado. “De Caso fue el que entregó a mi hijo, Di Pasquale era jefe en los servicios de inteligencia, yo quiero estar cuando hable”, dijo Inés.

Para el fiscal Adrián García Lois, la indagatoria que se espera para hoy, podría ser un “monólogo fácil de desvirtuar” si se toma como referencia lo que declararon durante la instrucción. “Son cosas que no tienen lógica ni sentido común, una versión mentirosa” de los hechos por los cuales están acusados. “Lo más probable es que cuando les queramos hacer preguntas sobre cuál era su función, a qué se dedicaban como agentes de inteligencia y que nos den detalles, se nieguen a contestar”, estimó.

Por su parte, la referente de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén (ADPH), Noemí Labrune, destacó que este es un juicio “con altas expectativas”.

“La expectativa es que se haga justicia con todos los genocidas y en todos los casos. Y una parte está cumplida con el solo hecho de que hay dos genocidas que estuvieron prófugos, que seguramente estaban convencidos que zafaban para siempre, y acá están”, indicó Labrune, tras presenciar la lectura de la causa durante la tarde. “No es posible escaparse, van a ser todos juzgados, si no es que no se mueren antes. Como dice el cantito: ‘a donde vayan los vamos a buscar’”, agregó.

A la espera de la visita al centro clandestino

“Sería importante que la inspección ocular fuera antes de los testimonios”, dijo en un aparte del juicio el fiscal García Lois en referencia a la recorrida a los sitios donde los sobrevivientes denunciaron que se produjeron los tormentos.

El Tribunal adelantó que se hará la inspección en “La Escuelita” de Neuquén, en las comisarías de Cipolletti, Cutral Co y en el edificio de la de la policía Federal neuquina. “Lo ideal es hacer la inspección ocular antes que se inicie la prueba y los testimonios, para que uno se pueda hacer una composición de lugar”, dijo García Lois quien destacó que la mayoría del tribunal está compuesto por magistrados que vienen de otras jurisdicciones, como su caso.

Para el fiscal Marcelo Grosso, sólo el hecho de la recorrida judicial será importante en sí misma porque “nunca se hizo” en esta causa. “Sería importante, se pude corroborar después de escuchar el testimonio también”, consideró.

Organismos de derechos humanos tienen pocas esperanzas de que “algunos secuaces hablen” hoy, durante las indagatorias a los cinco imputados.

Causa La Escuelita III


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