El interminable juicio a líder de Sendero

El juicio a Abimael Guzmán, líder y fundador de la agrupación maoísta peruana, quedó anulado ayer al quedar disuelto el tribunal que intentaba juzgarlo por recusaciones, pugnas entre sus integrantes y cuestionamientos de los representantes del Estado. La Justicia nombró a un



CALLAO Perú (dpa) – El primer nuevo juicio al fundador de “Sendero Luminoso”, Abimael Guzmán, y otros 17 miembros de ese grupo extremista armado peruano, retornó ayer a “foja cero” después de tres “minisesiones”, al quebrarse el tribunal que debía llevarlo.

El Poder Judicial, sin embargo, designó “en tiempo récord” un nuevo tribunal, formado por el propio presidente de la Sala Nacional de Terrorismo, Pablo Talavera, y las juezas Ximena Cayo y Victoria Sánchez, ambas con buena imagen por su trabajo en juicios contra la red de corrupción que operó en la década pasada.

Los nuevos magistrados deben reanudar las audiencias “en unos 30 días”, dijo Talavera, que abrió la posibilidad de que no se haga juicio por juicio, como se tenía previsto, sino un “megajuicio”, como planteó el procurador antiterrorismo, Guillermo Cabala.

El primer tribunal se quebró ayer, después de que el juez José de Vinatea, atendiendo un pedido del fiscal del caso, Edgar Chirinos, y de Cabala, decidió inhibirse, al igual que lo hizo el viernes pasado su colega Carlos Manrique, con lo que el tribunal de tres miembros quedó sin vigencia y lo actuado se anuló.

En la sesión de ayer, que duró apenas unos minutos, Guzmán y sus coacusados volvieron a ser convidados de piedra, pues la atención se centró en la decisión de De Vinatea, quien, antes de irse, criticó a Manrique, ya que al inhabilitarse lo obligó prácticamente a hacer lo mismo.

El primer nuevo juicio a Guzmán y a otros seis miembros de la cúpula de “Sendero”, Elena Iparraguirre, Oscar Ramírez Durand, Martha Huatay, Margie Clavo, Víctor Zavala y Angélica Salas, estuvo rodeado de escándalo desde el comienzo, cuando el sorteo determinó que se le entregara el caso a un tribunal cuyo presidente Dante Terrel, había defendido en el pasado a un acusado de terrorismo, lo que según amplios sectores era motivo de inhibición. Lo más grave se presentó en la primera sesión, hace diez días, cuando los acusados, ante la pasividad del tribunal y provocaciones de periodistas gráficos, hicieron gestos y lanzaron arengas, en lo que significó el renacer mediático de un grupo en claro declive político y sobre todo militar.

En la segunda sesión, también abortada temprano pero esta vez sin cámaras, Manrique se inhibió por haber sido antes juez de los mismos acusados y haber por tanto adelantado opinión, mientras Chirinos y Cabala les pidieron inhibirse a Terrel, por su pasado y su falta de capacidad para poner orden en la primera.

Aunque Terrel se negó a inhabilitarse, la decisión de los otros dos jueces fue suficiente para que el tribunal se “quebrara”, según el nombre técnico aplicado en estos casos.

El Poder Judicial, en un evidente afán por no postergar el tema, nombró pocas horas después al nuevo tribunal.

Heridas abiertas

Aunque Abimael Guzmán y los demás jefes de “Sendero” ya fueron condenados a cadenas perpetuas, deben tener nuevos procesos, porque los primeros fueron anulados tras un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque las sentencias se dictaron bajo una legislación cuestionada.

El renacer mediático del grupo maoísta fundamentalista reinstaló el tema del trato a quienes protagonizaron la violencia política sufrida por el Perú de 1980 a 2000. En las afueras de la base naval de la provincia de Callao, donde están presos Guzmán, Iparraguirre y Ramírez Durand , se congregan grupos de familiares de víctimas del accionar de “Sendero” que enfrentaron a gritos a los partidarios de los “presos políticos”.

“Sendero Luminoso”, calificado en la ONU como el grupo “más cruel y sanguinario del hemisferio occidental”, es responsable de más de 37.000 asesinatos ocurridos entre 1980 y 2000, según la Comisión de la Verdad.


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