El jardín 90 está cercado por la violencia

Hace poco rompieron rejas y robaron un equipo de música




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El establecimiento es blanco constante de actos vandálicos, esté o no ocupado.

VIEDMA (AV).- La violencia que atraviesa a toda la comunidad del barrio Lavalle de esta capital ha empujado a niños de muy corta edad, que concurren al Jardín 90, a involucrarse como testigos directos de estas situaciones; y ya las viven en forma cotidiana y como si fuera un suceso normal. La valoración del riesgo lo suele brindar la propia comunidad educativa, que apenas se ventila cualquier caso conflictivo, se rehusa a enviar a sus hijos. El sentido común obligó ayer a que en forma espontánea se haya improvisado reunión entre docentes y la Unión Trabajadores de la Educación de Río Negro (Unter); pues desconocidos rompieron las rejas, ingresaron al edificio y se llevaron un equipo de música adquirido con mucho esfuerzo; y además los desesperó que los niños queden hasta las 19 horas porque sus padres no los retiran. Dentro de las escenas de vandalismo, otro código del barrio que impone luces amarillas encendidas, desde la seguridad, es que cada inicio de jornada, sobre el techo llueven piedras. Alguien, como si fuera una señal, les anuncia: “acá estamos”; indica Paolo Etchepareborda, titular del gremio docente. Los maestros respaldan a sus niños permanentemente y las quejas ya cobran forma de petitorio. Quizá el caso más patético lo vivió el año pasado un grupo de docentes cuando sus alumnos jugaban en el patio durante el turno tarde. De repente, un joven que era perseguido por la Policía desenfundó el arma sobre una de las veredas del cerco y comenzó a intercambiar disparos con los uniformados. Nerviosas, y simulando ante los niños, las maestras los arrearon. Coincidiendo con la mecánica del hecho, ni bien ingresaron al pasillo la portera trabó las puertas velozmente. Esa vez los niños fueron sentados en el pasillo y apelando al canto se evitaron las escenas de violencia. El desborde terminó con una presentación ante el Ministerio de Educación, y la Secretaría de Trabajo reclamando un Protocolo de Actuación de Emergencia para atender todo tipo de abandono. “Hay que trabajar esa realidad”, afirma Etchepareborda. El gobernador Alberto Weretilneck ya los escuchó y convocó a una reunión en la Residencia Oficial, informó el supervisor Horacio Marsetti. En ese marco, se trató de exponer en forma clara y sencilla cómo se entiende y gestiona la seguridad de edificios públicos en el ámbito escolar; y se acordaron “caminos alternativos” como fortalecer al equipo de docentes, elaborar estrategias de participación comunitaria y de promover la concientización para buscar una disminución en los índices de conflictividad.


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