El jolgorio académico

En las tribunas hubo carnaval por el infortunio del Rojo y en la cancha Racing bailó a Boca.



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FBaires

Impecable demostración de fútbol de Racing, que derrotó con mucha claridad a Boca y se metió en la Sudamericana.

Noche inolvidable para Racing. Por la desgracia de Independiente, que está con un pie y medio en la B Nacional, y porque le ganó con justicia a un Boca anémico de fútbol, que hoy hasta podría quedar último en la tabla. La Academia vivió una fiesta, venció 2-0 y se aseguró el pase a la próxima Copa Sudamericana. La diferencia futbolística entre uno y otro fue gigante. El local estuvo ajustado y preciso, rápido de mitad de cancha en adelante y con momentos de buen juego. Bruno Zuculini se hizo eje del juego y desde su cerebro se gestaron las mejores jugadas del primer tiempo. Desde ya, tuvo la colaboración de un tándem de jóvenes muy talentosos: Rodrigo De Paul, Ricardo Centurión, Luis Fariña y Luciano Vietto. Boca fue una sombra. Extrañó en demasía a JR Riquelme y dependió de lo que pudieron gestar tanto Sánchez Miño como Juan Manuel Martínez. La primera fue para el xeneize, en la única situación clara del PT: jugada por izquierda, carambola en el área y el balón le queda a Nicolás Blandi, que lo tiró afuera increíblemente. Desde ese momento fue todo de Racing, que contestó primero con un desborde y tiro a las nubes de Centurión y que abrió el marcador a los 20, en un doble acto desafortunado de Nicolás Burdisso: el defensor primero le hizo una falta a Fariña y después venció a Ustari cuando, tras un cabezazo de Centurión, la pelota le dio en el cuerpo y fue a dormir al arco. Desde ahí, Zuculini y De Paul se hicieron dueños de las coordenadas del clásico. Tuvo otra chance Centurión y la suya Fariña, que después de apilar a varios defensores disparó a los pies de Ustari. Racing se fue a los vestuarios con su estadio en estado festivo y en medio de un ‘floreo’ colectivo ante un Boca deslucido. Cuesta arriba se le hizo todo a Boca porque Burdisso volvió errar y cuando apenas iban 29 segundos tocó la pelota con la mano adentro del área y Saja clavó el penal bien arriba. Racing pudo aumentar varias veces: a los 9 con un mano a mano que Ustari le ganó a Centurión; a los 15 después de un corner en el que pasó de todo; a los 22 en una doble acción, primero con Fariña, que hizo una jugada lujosa que definió mal; y con Vietto, que incrustó el balón en el travesaño; y a los 33 con una volea del goleador. Boca, impotente, dependió de arrestos individuales y en uno de ellos casi descuenta, cuando Martínez se llevó a la rastra toda la defensa rival y le apuntó al palo. El derby se cerró con las patadas de los visitantes y el jolgorio del local.


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