El más oculto de todos, el maltrato a los niños

La violencia doméstica tiene su cara más oscura en la dirigida cotidianamente a la infancia en el seno de su hogar, donde no sólo dañan los golpes sino también los insultos y abandonos.





VIEDMA (AV)- El maltrato infantil nace en hogares violentos de padres que repiten su propia historia. Por lo general, son adultos que pegan y que fueron golpeados de niños.

En muchos casos “cuando recuerdan esos desagradables momentos de la infancia y logran ponerse en el lugar de sus propios hijos pueden rever la situación”, coinciden en señalar las integrantes de la Unidad de Violencia Familiar del hospital Zatti de Viedma.

No obstante admiten que todo ese entorno requiere de un tratamiento familiar que no es fácil que cumpla la totalidad de sus integrantes del grupo. “Por lo general es la mujer la que se trata y continúa con este apoyo, sobre todo si sus hijos sufren maltrato verbal o físico”.

No es sólo pegar

También coinciden en que maltratar no es sólo pegar sino tratar mal, humillar, gritar, desconsiderar, no tener en cuenta, abandonar.

Todo suma para hacer daño y marcar el crecimiento de una criatura que luego será adulto. Cortar esa cadena de repeticiones es lo más difícil. Pero no imposible y buscando ayuda se empieza.

Esta unidad hospitalaria funciona desde hace más de 20 años en el hospital Zatti de Viedma. Comenzó con la atención de mujeres que se animaban a golpear esa puerta ante la situación extrema de violencia.

Con el tiempo se fue profundizando este espacio y hoy el trabajo continúa en red no sólo con la guardia del hospital que deriva ante la atención del mínimo moretón sino también de la Justicia y entidades intermedias.

Antes era difícil definir qué hacer frente a la atención de una mujer o un niño, golpeados, abusados. Hoy esta unidad no sólo escucha, atiende y trata sino que deriva a los caminos legales que se deben seguir.

El equipo, que depende del Departamento de Actividades Programadas para el Área – Dapa- a cargo de Nora Inda, es conducido por María Sabastaque e integrado por Sandra Pérez, Rossana Fontana, María Eugenia Castro, Carmen Chambi y Carolina Camacho.

Consultadas sobre si la violencia entre los padres se traslada a los chicos señalaron que “no siempre es así pero esas situaciones de violencia afectan al niño en su aprendizaje de modelo de vínculos, de relaciones familiares. Son testigos directos”.

Agregaron que la violencia transmite una ideología muy rígida de relación y de vínculos de poder. Y en esta situación donde el que más poder tiene somete al supuestamente más debil que suele ser la mujer, es aprehendida (y aprendida) por el chico que luego los repite.

Y hasta hay una cuestión ideológica de imponer a través de la palabra o la descalificación, del golpe y la omisión.

Confiaron que a la unidad no sólo llega el moretón sino todo tipo de violencia entendiendo que el insulto y la descalificación es un maltrato psicológico que deja tantas huellas como el físico.

La red de atención que se logró establecer hoy genera derivaciones intrahospitalarias antes impensadas como la somatización de dolencias psicológicas en físicas.

Marcelo Ochoa


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