El numen

Redacción

Por Redacción

La campaña electoral del MPN en San Martín de los Andes parece construirse desde un numen, que guiará al triunfo invocando su protección. Es cierto que la elección municipal del 26 próximo responde a circunstancias excepcionales, ante la muerte de la intendenta Luz Sapag (MPN) ocurrida en julio, cuando promediaba su mandato. Pero puestos a andar, aquí se acude a las urnas como en cualquier otra elección. Sin embargo, para el MPN gobernante pareciera que alcanza con exhibir lo hecho, multiplicar loas (merecidas) e invocaciones a quien fuera jefa municipal, y mostrar que se trabaja tanto como antes de la tragedia sobre la Ruta 234. Con ese argumento, la candidata y actual intendenta interina, Cristina Frugoni, ha privado a los vecinos de las expectativas por escucharla en un debate con otros candidatos. Ya ha esquivado dos. No puede sustraerse del análisis que Frugoni, además de candidata, ejerce el gobierno interino y debe atender esas obligaciones, muchas de las cuales ya venían iniciadas por Luz Sapag. De allí que suena a latiguillo fácil y poco serio de algunos opositores, endilgar interés electoral a cada acción o acto de gobierno por estos días. Pero en una nota enviada a los medios, Frugoni fue más allá de esa comprensible situación, que por sí sola hubiera bastado para justificar su faltazo a los debates. Dice que su responsabilidad como autoridad institucional, compromisos laborales y como intendenta y candidata, “no se encuadran en la participación en el debate con otros candidatos, porque su propuesta no es un proyecto político ni dar a conocer promesas electorales, sino que es básicamente cumplir una plataforma votada por el 64 por ciento de la población en 2007”. Frugoni sabe que ese “proyecto político” convenció no sólo por sus bondades, sino también porque su cara visible era una probada y creíble aplanadora electoral, como lo fue Luz Sapag aquí. Pero la hija de don Elías no está más y, aun asumiendo que Frugoni pudiera tener un futuro brillante en política, aquel proyecto de 2007 necesita ser revalidado desde otra referencia, la suya. No es aquella plataforma la que se compulsa, es su conducción. Recuérdese que en estas elecciones sólo se elige intendente. Los convencionales del 89 decidieron que en casos extremos como el presente muerte de un intendente en ejercicio), debía someterse a prueba electoral el mandato del Ejecutivo, sin alterar la composición del Deliberante. Si hubiesen creído que era suficiente con correr al presidente del Concejo (cargo de Frugoni) a la intendencia, hubiera bastado con subir un suplente en la lista de ediles de la primera mayoría para dejar las cosas en orden. Pero claramente entendieron que, aun cuando compartiesen proyecto, las personas no son las mismas. Aquí no está en duda la memoria de Luz Sapag, ya preservada por mérito propio, sino que se dirime la mano que ejercerá el gobierno hasta completar el período. Negar el debate bajo el argumento de que no ha cambiado nada, sí que resulta objetable. Incluso asumiendo que el dolor por la pérdida impregnará el acto electoral, esta es una elección con todas las de la ley y así debiera asumirse. Si fuese sólo un trámite impuesto por la Carta Orgánica; si alcanzase con decir “seguimos”, como reza el eslogan de Frugoni, para qué habría de instalarse en la ciudad el gobernador (hermano de la fallecida intendenta), nada menos que por una semana y con la explícita intención de acompañar a la candidata del MPN, “donde me lo pida”, según dijo el propio Jorge Sapag. Suena a exceso.

LA SEMANA EN SAN MARTíN

FERNANDO BRAVO rionegro@smandes.com.ar


La campaña electoral del MPN en San Martín de los Andes parece construirse desde un numen, que guiará al triunfo invocando su protección. Es cierto que la elección municipal del 26 próximo responde a circunstancias excepcionales, ante la muerte de la intendenta Luz Sapag (MPN) ocurrida en julio, cuando promediaba su mandato. Pero puestos a andar, aquí se acude a las urnas como en cualquier otra elección. Sin embargo, para el MPN gobernante pareciera que alcanza con exhibir lo hecho, multiplicar loas (merecidas) e invocaciones a quien fuera jefa municipal, y mostrar que se trabaja tanto como antes de la tragedia sobre la Ruta 234. Con ese argumento, la candidata y actual intendenta interina, Cristina Frugoni, ha privado a los vecinos de las expectativas por escucharla en un debate con otros candidatos. Ya ha esquivado dos. No puede sustraerse del análisis que Frugoni, además de candidata, ejerce el gobierno interino y debe atender esas obligaciones, muchas de las cuales ya venían iniciadas por Luz Sapag. De allí que suena a latiguillo fácil y poco serio de algunos opositores, endilgar interés electoral a cada acción o acto de gobierno por estos días. Pero en una nota enviada a los medios, Frugoni fue más allá de esa comprensible situación, que por sí sola hubiera bastado para justificar su faltazo a los debates. Dice que su responsabilidad como autoridad institucional, compromisos laborales y como intendenta y candidata, “no se encuadran en la participación en el debate con otros candidatos, porque su propuesta no es un proyecto político ni dar a conocer promesas electorales, sino que es básicamente cumplir una plataforma votada por el 64 por ciento de la población en 2007”. Frugoni sabe que ese “proyecto político” convenció no sólo por sus bondades, sino también porque su cara visible era una probada y creíble aplanadora electoral, como lo fue Luz Sapag aquí. Pero la hija de don Elías no está más y, aun asumiendo que Frugoni pudiera tener un futuro brillante en política, aquel proyecto de 2007 necesita ser revalidado desde otra referencia, la suya. No es aquella plataforma la que se compulsa, es su conducción. Recuérdese que en estas elecciones sólo se elige intendente. Los convencionales del 89 decidieron que en casos extremos como el presente muerte de un intendente en ejercicio), debía someterse a prueba electoral el mandato del Ejecutivo, sin alterar la composición del Deliberante. Si hubiesen creído que era suficiente con correr al presidente del Concejo (cargo de Frugoni) a la intendencia, hubiera bastado con subir un suplente en la lista de ediles de la primera mayoría para dejar las cosas en orden. Pero claramente entendieron que, aun cuando compartiesen proyecto, las personas no son las mismas. Aquí no está en duda la memoria de Luz Sapag, ya preservada por mérito propio, sino que se dirime la mano que ejercerá el gobierno hasta completar el período. Negar el debate bajo el argumento de que no ha cambiado nada, sí que resulta objetable. Incluso asumiendo que el dolor por la pérdida impregnará el acto electoral, esta es una elección con todas las de la ley y así debiera asumirse. Si fuese sólo un trámite impuesto por la Carta Orgánica; si alcanzase con decir “seguimos”, como reza el eslogan de Frugoni, para qué habría de instalarse en la ciudad el gobernador (hermano de la fallecida intendenta), nada menos que por una semana y con la explícita intención de acompañar a la candidata del MPN, “donde me lo pida”, según dijo el propio Jorge Sapag. Suena a exceso.

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