El padre, conforme porque su
SAN CARLOS DE BARILOCHE- “A pesar de que pedía perpetua, estoy contento igual. Confiaba en la justicia y ahora puedo decir que en Bariloche hay justicia y la verdad que felicito a estos jueces por la condena a 20 años”, indicó Sandro Bonefoi, padre de la víctima, al concluir la lectura de la sentencia. En tanto, Mariela, madre del joven, se limitó a reiterar que Colombil “nos destruyó la vida”. Ambos participaron unidos en las dos audiencias del juicio oral y público y ayer volvieron a escuchar la sentencia, uno al lado del otro. El padre sostuvo permanentemente una fotografía de Diego, y ayer dijo que esa imagen la llevará al cementerio, para dejarla al lado de la tumba de su hijo. “Acá cumplí mi rol de papá, de luchador y voy a seguir acompañando a las otras familias”, afirmó, prometiendo acompañar a las familias de los otros dos jóvenes asesinados, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas, cuya investigación aún se encuentra en la etapa de instrucción. Para Sandro Bonefoi, el caso “no quedó impune, gracias a la gente” que los “acompañó durante los reclamos”. Cabe recordar que en cada aniversario, durante los 11 meses, familiares y amigos marcharon desde las inmediaciones donde ocurrieron los crímenes, hasta el centro de la ciudad. “Diego está viendo que su papá y su mamá lucharon para que se haga justicia”, afirmó Sandro Bonefoi, y explicó que los 20 años de prisión deberían servir de ejemplo para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. Por su parte, el abogado querellante en la causa en representación de la familia Bonefoi, Jorge Pschunder, destacó el fallo de la Cámara y minimizó la posibilidad de una apelación, aún teniendo en cuenta que no se concedió su pedido de aplicación de la figura de dolo directo. Rubén Marigo, abogado de la APDH, dijo que se debería haber aplicado la reclusión perpetua pero también agregó que la condena era “buena”. Marigo interpretó que no debía recurrirse al “dolo eventual” -que permitió la reducción de la pena a 20 años de prisión-, ya que “surge de un concepto errado de la seguridad”. Resaltó que el Tribunal hiciera hincapié en conceptos vinculados a la defensa de los derechos humanos. “Es una sorpresa, y espero que sea una constante”, dijo el letrado. (AB)
SAN CARLOS DE BARILOCHE- “A pesar de que pedía perpetua, estoy contento igual. Confiaba en la justicia y ahora puedo decir que en Bariloche hay justicia y la verdad que felicito a estos jueces por la condena a 20 años”, indicó Sandro Bonefoi, padre de la víctima, al concluir la lectura de la sentencia. En tanto, Mariela, madre del joven, se limitó a reiterar que Colombil “nos destruyó la vida”. Ambos participaron unidos en las dos audiencias del juicio oral y público y ayer volvieron a escuchar la sentencia, uno al lado del otro. El padre sostuvo permanentemente una fotografía de Diego, y ayer dijo que esa imagen la llevará al cementerio, para dejarla al lado de la tumba de su hijo. “Acá cumplí mi rol de papá, de luchador y voy a seguir acompañando a las otras familias”, afirmó, prometiendo acompañar a las familias de los otros dos jóvenes asesinados, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas, cuya investigación aún se encuentra en la etapa de instrucción. Para Sandro Bonefoi, el caso “no quedó impune, gracias a la gente” que los “acompañó durante los reclamos”. Cabe recordar que en cada aniversario, durante los 11 meses, familiares y amigos marcharon desde las inmediaciones donde ocurrieron los crímenes, hasta el centro de la ciudad. “Diego está viendo que su papá y su mamá lucharon para que se haga justicia”, afirmó Sandro Bonefoi, y explicó que los 20 años de prisión deberían servir de ejemplo para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. Por su parte, el abogado querellante en la causa en representación de la familia Bonefoi, Jorge Pschunder, destacó el fallo de la Cámara y minimizó la posibilidad de una apelación, aún teniendo en cuenta que no se concedió su pedido de aplicación de la figura de dolo directo. Rubén Marigo, abogado de la APDH, dijo que se debería haber aplicado la reclusión perpetua pero también agregó que la condena era “buena”. Marigo interpretó que no debía recurrirse al “dolo eventual” -que permitió la reducción de la pena a 20 años de prisión-, ya que “surge de un concepto errado de la seguridad”. Resaltó que el Tribunal hiciera hincapié en conceptos vinculados a la defensa de los derechos humanos. “Es una sorpresa, y espero que sea una constante”, dijo el letrado. (AB)
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