El papa agilizó e hizo gratuita anulación matrimonial

También garantiza acceso a pobres y de zonas alejadas.

Por Redacción

CIUDAD DEL VATICANO (AP/DyN) – El papa Francisco reformó radicalmente el proceso para la nulidad matrimonial en la Iglesia católica, permitiendo resoluciones rápidas, estableciendo la gratuidad y eliminando la apelación automática, en un intento por acelerar y simplificar el procedimiento.

Francisco emitió una nueva norma para regular el modo en que todos los obispos del mundo determinarán cuando un fallo fundamental invalida una unión.

Los católicos deben obtener la nulidad eclesiástica si quieren volver a casarse por la Iglesia, pero el proceso de nulidad era criticado por ser complicado, caro y estar fuera del alcance de muchos católicos, en especial en países pobres donde las diócesis no tienen tribunales del matrimonio.

Son varias las razones para autorizar la anulación, desde el hecho que ninguno de los cónyuges buscara la duración del matrimonio hasta que alguno no quisiera tener niños. (Ver aparte)

Antes de que existiera la anulación los católicos divorciados que volvían a casarse eran considerados adúlteros que vivían en pecado y no podían recibir la comunión.

En el documento, Francisco insiste en que el matrimonio sigue siendo una unión indisoluble y que las nuevas normas no buscan acabar con él, sino acelerar y simplificar el proceso para que los fieles puedan hallar justicia.

Dijo que el principio general de la reforma es “la salvación de las almas’’.

Los especialistas sostuvieron que los cambios introducidos por el papa están orientados a facilitar y eliminar burocracia, sin perder el rigor que requieren los trámites de nulidad.

La reforma más importante implica un nuevo procedimiento más rápido, gestionado por el propio obispo, que se puede utilizar cuando ambos cónyuges solicitan el trámite o no se oponen a él. También es válido para cuando hay pruebas que descartan la necesidad de realizar una investigación más amplia.

La medida contempla que el proceso sea completado en 45 días.

Francisco dispuso que una sola sentencia alcanzará para decretar la nulidad del matrimonio católico, a diferencia de las dos instancias que se requerían hasta el momento. Otro cambio es la eliminación de la apelación automática después de que se toma la primera decisión. Las apelaciones todavía serán posibles, pero ya no automáticas.

La reforma también permite que el obispo local, en lugares que no tienen tribunales del matrimonio, sea juez o delegue los casos a un juez sacerdote con dos asistentes. Asimismo, estableció que el recurso de apelación a la Rota Romana, el máximo tribunal de la Santa Sede, seguirá siendo posible, pero ahora tendrá carácter excepcional.

El papa decidió que el procedimiento de nulidad matrimonial sea gratuito para todos y estableció que las ayudas provengan de las conferencias episcopales de los países donde se inicia el trámite. La medida busca dar a las parejas católicas un recurso para anular en las partes más pobres del mundo o lugares donde la iglesia no tiene los recursos o personal para tener tribunales matrimoniales funcionando a pleno.

Durante mucho tiempo los católicos se han quejado de que tardan años para anular su matrimonio, si es que lo logran. Los costos pueden llegar de hasta cientos de miles de dólares por cuotas legales y de tribunales.

Sin la anulación, los católicos divorciados que se vuelven a casar fuera de la iglesia son considerados adúlteros que viven en el pecado y están excomulgados.

En Argentina

El número de parejas argentinas que lograron la nulidad del matrimonio religioso se triplicó en la última década, según estadísticas oficiales de la Iglesia Católica, aunque la cifra es baja en relación con las uniones sacramentales y los divorcios.

Fuentes del Tribunal Eclesiástico Nacional dijeron que en los últimos dos años se presentaron un poco más de 200 causas, con un porcentual del 85 y 90% de sentencias favorables de nulidad.

Jorge Bergoglio ya había dispuesto como primado en Buenos Aires que los abogados canónicos debían patrocinar en forma gratuita uno de cada dos casos.

La decisión de Francisco tendrá fuerte impacto en varios procesos que se llevan adelante actualmente en tribunales eclesiásticos.

Cambios en la Iglesia católica


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