El papa pidió dejar los prejuicios sobre la familia

Busca el equilibrio entre progresistas y conservadores.

Redacción

Por Redacción

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CIUDAD DEL VATICANO (AP/AFP).- El papa Francisco pidió a obispos de todo el mundo durante una polémica reunión para abordar temas de familia que dejen sus prejuicios personales y que tengan “el coraje y la humildad” de dejarse guiar por Dios,mientras intenta hacer equilibrios entre visiones diferentes de la Iglesia, dividida entre conservadores, progresistas, moderados, jóvenes, ancianos y con experiencias de fe distintas.

Francisco dijo a los 400 cardenales, obispos, expertos , auditores y sacerdotes que el sínodo de tres semanas no es un Parlamento donde se negocia, se asumen acuerdos o compromisos. En cambio, apuntó, es un espacio sagrado y protegido donde Dios muestra el camino para el bien de la Iglesia.

Una pareja mexicana, la familia Galindo, fue la primera en ser escuchada por la asamblea, un testimonio directo, vivo, como pedido por muchos asistentes.

Los desafíos actuales

El sínodo debate qué puede hacer la Iglesia para cuidar mejor a las familias católicas en un momento en que la tasa de matrimonios está en descenso, el divorcio es un proceso común y las uniones civiles van en aumento.

Los principales temas polémicos incluyen cómo la Iglesia puede recibir a los homosexuales y los divorciados vueltos a casar por civil.

Los conservadores han insistido en reafirmar la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y el rechazo a la homosexualidad, mientras los más progresistas buscan un enfoque más benevolente para las cuestiones que afectan a la familia, incluso si los divorciados vueltos a casar por lo civil pueden recibir los sacramentos.

En sus declaraciones iniciales, Francisco reiteró una afirmación según la cual la ley de la Iglesia no debe ser un impedimento en su misión de misericordia. “Dios creó la ley y el Sabbath para el hombre y no a la inversa’’, afirmó. Instó a los obispos a manifestar “valentía apostólica, humildad evangélica y plegarias fieles” durante las próximas tres semanas.

El papa afirmó que la valentía es necesaria puesto que las actitudes de la Iglesia pueden, “pese a las buenas intenciones, distanciar a la gente de Dios’’ y hacer de la vida cristiana “un museo de recuerdos’’.

Agregó que la humildad es necesaria para que los obispos se vacíen “de sus propias creencias y prejuicios para escuchar a sus obispos hermanos y llenarse de Dios, una humildad que no juzgue sino que extienda una mano para ayudarles sin sentirse superior a ellos’’. Les instó a la oración para oír “la voz suave de Dios que habla en silencio’’.


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