El partido de la eternidad
El periodista Andrés Burgo reconstruye hasta el mínimo detalle el histórico Argentina 2-Inglaterra 1.
Los recuerdos son reconstrucciones en tiempo presente de lo que creemos que ocurrió. Pero la memoria es selectiva, creativa y no del todo confiable. Teniendo claro esto, y en un intento por reducir el margen de error sobre el pasado, el periodista Andrés Burgo (Buenos Aires, 1974) se embarcó en un proyecto que representaba un gran desafío: contar en toda su dimensión el duelo que Argentina le ganó 2-1 a Inglaterra en los cuartos del Mundial de México 1986. O bien, recopilar todos los elementos que confluyeron ese 22 de junio para ser el día en el que Diego Maradona ascendió a la categoría de “genio del fútbol mundial”.
El resultado fue “El partido”, un libro tan atractivo como trabajado, donde primó ir a las fuentes y a los archivos de los últimos 30 años. Al mismo tiempo, hubo una apuesta comprometida por una escritura minuciosa con cierto corte documental. A esto habrá que añadir la pasión y el talento que Burgo viene exhibiendo en sus crónicas y en sus libros anteriores, sobre todo, en el exitoso “Ser de River en las buenas y en las malas” (2011), que vendió más de 15.000 ejemplares.
“Lo más difícil era mantener la tensión de un partido del que todo el mundo parece que sabe todo y yo quería demostrar que no es así”, dice el periodista en una charla con “Río Negro” sobre “El partido”, donde logra tomar al lector de la mano para llevarlo de paseo hasta la página 292.
¿Cómo lo hace? Con revelaciones, datos, información, anécdotas y una potencia narrativa para relatar todo lo que sucedió antes, durante y después del partido.
Se dice que Bilardo es “cabulero”, pero en la crónica queda claro que estaba lejos de ser el único. Es fabuloso el repaso de un rosario interminable de cábalas: desde el caramelo que Giusti entierra en la mitad de la cancha del Azteca hasta las hamburguesas con gaseosas que los jugadores comían antes de cada partido.
“Los jugadores valoraban mucho a Bilardo –cuenta–, aunque pensaban que el poder que ejercían las cábalas sobre el técnico era tan grande que hasta podía sacar jugadores solo por cábala. En un momento no sabían si era un gran técnico o un gran cabulero. Igual, lo entienden y le dan la razón en muchas cosas que no parecen tan importantes pero al final lo son, como que los defensores no corrieran para festejar los goles para no cansarse por la altura que había en México”.
“El partido” –para el cual Burgo se inspiró en “El combate”, la gran obra de Norman Mailer– tiene entre sus objetivos romper una gran cantidad de mitos. “Absolutamente –dice Burgo–. Hay un técnico meticuloso que come hamburguesas con los jugadores en un shopping y que se pasea por la concentración dándole sándwiches. Durante el Mundial, los jugadores casi no entrenaban pero simulaban hacerlo para evitar críticas de la prensa. Al final, pareciera que es lo contrario de lo que todo el tiempo decimos que es”.
El periodista también se ocupa de desmenuzar la interna del plantel, desde el liderazgo que pierde Passarella hasta cómo Maradona se convierte en el caudillo. Cuenta los telegramas que recibían ambas selecciones en torno a la tensión por la Guerra de Malvinas, que era el telón de fondo de un partido que se resolvió con dos goles de Maradona. Esto último lo sabemos todos. Pero hay mucho más: ¿Por qué un tunecino dirigió la final? ¿De dónde salieron esas camisetas raras de los jugadores? ¿Y dónde están hoy? ¿Cómo nació “barrilete cósmico”? ¿A Passarella le inocularon un virus? ¿Los futbolistas ingleses siguen resentidos? ¿Por qué el técnico inglés no dispuso marca personal a Maradona? Todo eso, lo cuenta con detalles este libro ideal para cualquier habitante de la patria futbolera.
“Decir que esa mano y la trampa nos definen como sociedad no me parece acertado”, dijo Burgo.
gentileza
Datos
- El libro cuenta una colección imperdible
- de cábalas y se derriban varios mitos. Tiene
- una escritura minuciosa con cierto corte documental.
Los recuerdos son reconstrucciones en tiempo presente de lo que creemos que ocurrió. Pero la memoria es selectiva, creativa y no del todo confiable. Teniendo claro esto, y en un intento por reducir el margen de error sobre el pasado, el periodista Andrés Burgo (Buenos Aires, 1974) se embarcó en un proyecto que representaba un gran desafío: contar en toda su dimensión el duelo que Argentina le ganó 2-1 a Inglaterra en los cuartos del Mundial de México 1986. O bien, recopilar todos los elementos que confluyeron ese 22 de junio para ser el día en el que Diego Maradona ascendió a la categoría de “genio del fútbol mundial”.
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