El pequeño “Obelisco” de Bariloche

El “Monolito” que rinde homenaje a José de San Martín se convirtió en una referencia geográfica que utilizan muchos barilochenses. Sin embargo, muy pocos conocen su historia.

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En 1966 fue inaugurada la obra de 15 metros de altura emplazada donde termina la avenida San Martín y nace la Bustillo.

Allá donde termina la avenida San Martín, el mismo punto donde nace la avenida Bustillo, que bordea la costa sur del lago Nahuel Huapi, se erige el “Monolito”, una obra de 15 metros de alto, muy similar al Obelisco porteño pero que en Bariloche, fue apropiado como un punto de encuentro y una referencia geográfica.

Sin embargo, muy pocos conocen los detalles de la historia del monumento a José de San Martín, ideado por Heriberto Reichart, el primer arquitecto de Bariloche que desembarcó en la ciudad allá por 1937, una vez que se graduó “con honores” en la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires.

El proyecto original del Monolito tomó forma en 1950 cuando un grupo de vecinos de la calle San Martín se propuso rendir un homenaje al prócer argentino a 100 años de su muerte.

En esa ocasión, la familia de Oscar Runge cedió la plazoleta donde finalmente se erigió la base triangular con piedra de la zona, ladrillos y reboque.

Una vez que Reichart delineó los planos del monolito, la piedra fundamental se colocó el 17 de agosto de 1950 aunque recién pudieron inaugurarlo en 1966 debido a los inconvenientes monetarios.

“Comenzó a construirse con gran entusiasmo. Los recursos salían de los bolsillos de los mismos vecinos que incluso, llegaron a rifar un jeep Ika que era el único que había en Bariloche”, relató el hijo del arquitecto, Heriberto Carlos Reichart.

La obra inconclusa durante más de una década por falta de dinero recién pudo materializarse una vez que se dio por concluido el proyecto científico del austríaco Ronald Richter en la isla Huemul, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón.

Algunos de esos ladrillos que habían sido traídos en tren desde Buenos Aires y trasladados en lancha hacia la isla Huemul fueron utilizados para culminar el Monolito.

“El Monolito mira hacia el oeste en homenaje al Cruce de los Andes y tiene arriba como una espada hacia el cielo. Es un orgullo para nosotros saber y contar que es una obra de mi padre”, sintetizó su hijo.

Reichart, hijo de austríacos, estuvo a cargo de los edificios donde actualmente funcionan el restaurante La Alpina, en la esquina de Quaglia y Moreno, y el Correo Argentino, el chalet Soria Moria en el área del Llao Llao y la estancia La Primavera, actualmente propiedad de Ted Turner, entre muchas otras.

“El Monolito es una obra a contramano del estilo que Heriberto solía imprimir en su arquitectura que era pintoresquista o alpina. Algo así como cuando Alejando Bustillo proyectó la vivienda de Victoria Ocampo en Buenos Aires”, sintetizó Federico Silin, responsable del Archivo Visual Patagónico.

Y agregó: “Mirando el álbum del viaje que hizo a Europa ni bien se recibió, por el contenido y el registro, tomó eso como inspiración para luego proyectar y hacer obra en todo Nahuel Huapi. Mucha arquitectura bávara que iba de la mano con el proyecto que Bustillo instauraba como política de estado en toda la región. Al igual que Lunde, era requerido para encargo de chalets de veraneo en las mejores locaciones con vista al Nahuel y la cordillera”.

punto de encuentro: bariloche


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