El peronismo, en busca de la baldosa donde pararse

Desalojado del poder en diciembre pasado, enfrenta a un gobierno que, más allá de los problemas de la economía, mantiene una importante cuota de apoyo. Entre la cerrada oposición K al “acuerdismo” y el debate de temas puntuales, discute su perfil.

Por Redacción

Fue una tarde de 1956 en que la inquieta Victoria Ocampo estalló en lo que quizá pueda definirse como un estallido de nervios. Y fue, quizá, mientras caminaba entre los abedules y acacias del inmenso jardín de Villa Ocampo, en el corazón de San Isidro.

“¡Qué hacer con las masas, qué hacer con las masas!” –gritó ese espíritu inquieto que era doña Victoria. Y las masas tenían, aquí en la Argentina de aquellos tiempos, una única identidad: el peronismo.

Año fiero el 56 para el peronismo. La Libertadora lo fusilaba. Lo metía de a miles preso en la sombría Penitenciaría Nacional. Lo torturaba. Una violación que un antiperonista duro, Ernesto Sabato , denunciaría públicamente. Y a modo de respuesta, Pedro Eugenio Aramburu lo echaría de la conducción que el autor de “Sobre héroes y tumbas” tenía en una emisora oficial. Pero, bajo presión, se enfurecía y se organizaba. Resistía.

Entonces Victoria gritó: “¡Qué hacer con las masas!”. Trabajadora, creativa, organizó una publicación en la que intentaron dar respuestas más de treinta intelectuales no peronistas. Y Sabato le envió una minuta a doña Victoria: “Lo que no se podrá hacer es, como mínimo, creer que vinieron para irse…”.

“ ¡El peronismo! ¡O los peronismos!, que a la hora de la práctica del poder, de protagonizar historia, siempre es ‘el’ peronismo. Porque, claro: que el peronismo de Massa, que el de Duhalde, que el mundo K… ayer nomás, en historia que todavía palpita. Es cierto que no eran las mismas maneras, estilos, de Herminio Iglesias que las de la Renovación con Antonio Cafiero y Guido Di Tella. Claro que no eran lo mismo, pero ¡era peronismo!”, reflexiona el sociólogo Manuel Mora y Araujo.

Disyuntivas

Y el peronismo enfrenta ahora un nuevo dilema: por tercera vez desde el regreso de la democracia está lejos del poder, algo que define mucho de su esencia. En medio de un liderazgo dividido, sin una figura clara que oriente a todo el movimiento, intenta hacer pie después de la derrota electoral de diciembre.

En la votación de anoche en Diputados, volvieron a verse los perfiles: oposición cerrada del kirchnerismo, intento de equilibrio del massismo, cauta oposición de la mayoría . Es que, pese a los problemas de estos primeros meses de caminar, el gobierno de Mauricio Macri mantiene importantes niveles de popularidad. Y en ese marco, al peronismo se le hace difícil encontrar “una baldosa donde pararse”, como señala el encuestador Jorge Giacobbe (ver aparte), y oscila aún entre la oposición a temas puntuales y el consenso para sostener la gobernabilidad.

Con intensa y rica trayectoria académica, Manuel Mora y Araujo fue fundador de Mora y Araujo Consultores, y también de Ipsos, y es autor de publicaciones que calan hondo a la hora de la reflexión sobre los problemas nacionales y comportamientos electorales.

El eterno retorno

Mora y Araujo sonríe. Mira al periodista.

“El eterno retorno, un singular retorno : ¿qué es el peronismo? ¿Puede democratizar sus formas? y esto y lo otro”, dice Mora y Araujo. Luego revuelve su biblioteca y rescata un libro: “La racionalidad del peronismo. Perspectivas internas y externas que replantean un debate inconcluso”, compilación de ensayos hecha por José Enrique Miguens y Frederick C Turner. Editado en 1988, es un sólido pero lamentablemente olvidado aporte para interrogarse sobre el peronismo en sus diferentes facetas .

“Ahí escribí algo que creo que sigue teniendo vigencia en la explicación de por qué este oso llamado peronismo es lo único concreto en la política argentina. Es un texto que mantiene mucha actualidad”, dice Mora y Araujo.

Ahí opina, por caso:

• De acuerdo con lo que sabemos del peronismo en términos de su aparición, de su desarrollo y cristalización, de su evolución, podemos decir que su presencia en la política argentina define una de las características más singulares de esta: la no existencia de una coalición electoral que englobe a la vez a una parte de la clase media alta, de las clases medias y de los estratos más bajos, y la casi inexistencia de una coalición de izquierda estable .

• Esta no era la situación de la Argentina antes de la emergencia del peronismo, cuando las fuerzas conservadoras y los socialistas cumplían, respectivamente , las funciones de articuladores de los dos tipos de coalición, que la presencia del peronismo eliminó del escenario.

• No es tampoco la situación en la mayor parte de las democracias industriales, donde partidos de centroderecha o conservadores y partidos socialistas o laboralistas cumplen esos respectivos papeles.

“Mientras el justicialismo consiga mantenerse unificado bajo una misma estructura organizativa, es probable que esta singularidad de la política argentina continúe pesando fuertemente sobre su desarrollo futuro”, señala.

Desde hace muchas lunas, el peronismo está distante de mantenerse unido. Lo cual no le impide ser dominante en la política argentina.

El peso del desempleo

La inflación es la principal preocupación de los argentinos, pero no está claro cómo afecta al gobierno la suba del desempleo.

Según Abeceb, el 62% respalda lo hecho por el gobierno, el 60% culpa al anterior por las medidas que debió tomar y, aunque para el 56% Macri no cumplió con sus expectativas, creen que su gestión “necesita tiempo”.

Para el Centro de Estudio de la Opinión Pública (CEOP) Macri tiene por primera vez más imagen negativa que positiva (51% a 47%) y el 51% conoce a un familiar o amigo desocupado hace tres meses.

Para Giacobbe y Asociados, el principal problema percibido es la inflación, seguido de los pedidos de justicia por corrupción y, muy lejos, en 5%, el tema laboral.

En un sistema político que no logra consolidar aún coaliciones conservadoras o de izquierda definidas, el peronismo sigue siendo el actor más dominante.

Un 25 a 30% lo rechaza de plano y una cifra similar lo apoya incondicionalmente. Entre el 40 y 50% del electorado está expectante.

Sin opinión definida sobre Macri

Un 69% de los argentinos estima que, aun con dificultades como inflación y desempleo, el país está mejor que hace un año. (Fuente: Isonomía)

Mejor que el año pasado

Datos

En un sistema político que no logra consolidar aún coaliciones conservadoras o de izquierda definidas, el peronismo sigue siendo el actor más dominante.

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