“El principal objetivo económico debiera ser detener el derrumbe”

Entrevista con Diego Rubinzal (Contador Público e Historiador)



El marco económico, político y regional en el que deberá asumir Alberto Fernández, es verdaderamente delicado. Para analizarlo, PULSO dialogó con el especialista Diego Rubinzal, historiador, docente, y analista económico en Página 12.

PREGUNTA: ¿Cuál es su mirada en términos económicos a 16 días del cambio de mando?
RESPUESTA: La sensación es que estamos ante un escenario muy complejo. Asistimos a un final de mandato en el que todos los indicadores macro económicos se han deteriorado. Incluso aquellos que pueden ser más ‘caros’ a la ortodoxia. La deuda es el doble que cuando este gobierno asumió, la inflación era del 27% en 2015 y hoy llega al 55%, ha crecido el desempleo, se ha registrado una pérdida promedio del 20% en el poder adquisitivo en los últimos cuatro años. Alguien me preguntó hace algunos días si en términos económicos estábamos en el infierno o en el purgatorio. Creo que no estamos en el infierno, pero nos encontramos apenas dos escalones más arriba. Creo que la principal misión del gobierno que llega, al menos durante el primer año, será evitar que todo explote y acabemos en el infierno.

P: ¿Que opina de la ‘tarjeta alimentaria’ como herramienta para combatir el hambre?
R: Seguramente nuestro país tiene importantes desafíos a mediano y largo plazo, como por ejemplo transformar su estructura productiva e iniciar definitivamente un sendero estable hacia el desarrollo. Pero sin duda el hambre es el problema más urgente a resolver. Que en Argentina alguien pase hambre, es verdaderamente inmoral. No obstante, es al mismo tiempo el tema más fácil de solucionar. Si se logra alcanzar buenas decisiones de política, y si se alcanza una adecuada articulación territorial, existen posibilidades concretas de avanzar rápidamente.

Hay que lograr volver a crecer, aunque sea despacito. Eso va a generar condiciones de legitimidad política para poder avanzar.

P: ¿Es posible llevar adelante un programa similar al de Néstor Kircher en 2003 como pretende Alberto Fernández?
R: Hay diferencias contextuales muy importantes. En ese momento la dinámica del comercio exterior era muy diferente a la actual. El contexto regional era otro. Por ejemplo en el principal socio comercial de la Argentina gobernaba Lula. Y por otro lado, el default estaba declarado, con lo cual había ya abierto un compás de espera como para que la economía se recupere. Yo no creo que haya posibilidades de aplicar una política exactamente igual que aquella. El objetivo del gobierno de Alberto Fernández debiera ser detener el derrumbe. Hay que lograr volver a crecer, aunque sea despacito. Eso va a generar condiciones de legitimidad política para poder avanzar. En este sentido, una re negociación rápida y adecuada de la deuda, es esencial.

P: ¿Quien define mejor el perfil de la política económica de Fernández? ¿Kulfas o Nielsen?
R: En principio hay que saber que habrán muchas restricciones, y habrá que ver como influyen. Pero más allá de los nombres, intuyo que la intención de la política económica será de una impronta productivista. El cargo puede variar, pero el hombre fuerte de economía va a ser Kulfas. Creo que Nielsen estará enfocado en la re negociación de la deuda.

P: Teniendo en cuenta lo que ocurre en Chile y Bolivia ¿han dejado de ser los indicadores económicos un factor determinante para la población?
R: Los indicadores económicos son un factor importante en la valoración de la población, pero no el único. De todas formas los casos de Chile y Bolivia son diferentes. Chile tiene buenos indicadores macro económicos, pero se trata de números agregados. Cuando se observa como llega esa performance a la realidad del chileno medio, y advierte el grado de desigualdad, la dificultad de acceso a prestaciones básicas y el sobre endeudamiento de las familias, se comprende el malestar. En Bolivia en cambio, y más allá de las consideraciones políticas en torno a los excesos del Presidente, la avanzada de la reacción contra Morales parte desde sectores que en otro momento tuvieron liderazgo político y económico, y en los últimos años se vieron amenazados por las políticas de mayor igualdad. Es evidente que hay una buena parte de la población boliviana que es racista y clasista, y termina apoyando la salida de Morales.

P: ¿Tendrá margen Fernández para esquivar las reformas laboral y previsional que solicita el FMI?
R: Sin duda las presiones van a existir. Siempre existen. Luego está la habilidad de cada gobernante para poder manejar esas presiones. Yo descreo absolutamente de la idea de que no hay alternativa. Esta discusión si es similar a la de 2003, cuando se decía que ‘Argentina no se puede gobernar a sí misma”. En ese entonces también se decía que Argentina se vería obligada por el FMI a votar tal o cual cosa. Creo que ha espacio para elegir el camino a recorrer, manejando correctamente las presiones.

PERFIL: Diego Rubinzal

Diego Rubinzal es Contador Público Nacional de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y posgraduado en Economía (UNL/Flacso).

Es periodista económico del Suplemento “Cash” del matutino Página 12 y se desempeña como Profesor de Economía Política en la UNL.

Autor de los libros “Historia Económica Argentina 1880-2009”, “Política y Economía en tiempos del gobierno de Raúl Alfonsín” y “Economía Política para todos: una mirada desde la periferia”.


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