El rock callejero perdió a «Rulo» Salvi
A causa de un paro cardíaco, el líder de la banda La Moto falleció ayer a la mañana en la ciudad de Neuquén. Con él se fue un ícono del rock popular de la calle y el barrio.
NEUQUÉN (AN).- Fue el día más doloroso para el rock de la región. El máximo referente del arte callejero, Esteban «Rulo» Salvi, líder de la banda La Moto, falleció ayer por la mañana, producto de un paro cardíaco al que lo condujo su deteriorada salud.
A partir de ahora, cuando el dolor se purgue con lágrimas y empiece a reacomodarse el recuerdo del «motoquero» más querido, habrá que barajar y dar de nuevo. Difícil será imaginar La Moto sin la potente voz de el «Rulo». Costará acostumbrarse a la idea de que las calles de la ciudad ya no se impregnen de esa despreocupada presencia, que cuando no cantaba deambulaba vendiendo agujas, condimentos, discos y otros menesteres para mantener la gran familia Salvi.
Sin embargo, algo queda de donde agarrarse para soltarle la mano. El «Rulo» dejó su legado, que a partir de ahora será patrimonio de todos los roqueros de la zona. «Rulo» dejó una enseñanza de vida y enseñó a hacer rock desde las entrañas.
Este hombre, junto a sus hermanos armaron hace 17 años una banda para roquear y sólo eso. Pero por prepotencia del destino, La Moto se convirtió en un leyenda viva. Muchas de las bandas jóvenes de la región se formaron bajo el ala y los mandamientos musicales de estos buenos tipos que hace muchos años, desembarcaron en caravana en la ciudad para hacer historia.
Un buen día, los Salvi pisaron suelo neuquino y el cimbronazo se sintió tiempo después. Sin nada más que sus ganas de vivir a su manera como todo capital, «Rulo» y familia comenzaron a pelear por su sueño: una banda. Costó y les cuesta mucho todavía solventar los gastos que demanda el mercado discográfico de la región. Pero los Salvison luchadores y de la mano de «El Rulo» encontraron siempre la manera, la segunda opción para hacer lo que siempre quisieron hacer.
Ellos se enorgullecen de haber tocado junto a Pappo, Los Piojos, Vox Dei y B. B. King. Pero también se enorgullecen de tocan en la calle, con su gente, en jean, zapatillas y camperas de cuero. La Moto es puramente una banda de rock callejero. Hacen un rock duro, muy hard, pero sus letras son suaves, lecciones de vida y sobre todo espejo de sus propias vidas.
El día a día era lo más importante, el objetivo a perseguir y cumplir. Jamás le hizo caso a nada ni a nadie más que a sus propias entrañas. Si el «Rulo» sentía en el cuerpo que su dirección era el norte, hacia allí apuntaba la moto, y si el corazón le reclama un regreso, sin mirar giraba en sentido contrario. Así vivió su vida, a pleno, intensamente, saboreando cada segundo y situación como si fueran la cima del mundo.
De sus padres heredó la sentencia: sé lo que quieras, pero sé buena persona. Ésa era la vida que el «Rulo» eligió para sí mismo. La vida fue para este roquero apasionado, un regalo que no debía ser desperdiciado.
Aun cuando su salud le reclamaba a diario que «parara un poco la moto», él se resistía. Siempre encontraba un nuevo impulso que lo tiraba hacia adelante.
El «Rulo» se fue y su espacio quedará vacío, pero sana un poco saber que se llevó consigo una vida bien vivida.Y por eso, el rock regional seguirá en pie, porque el «Rulo» seguirá roqueando en algún lugar, al lado de Pappo.