El rol de inversores especulativos

La CERA sostiene que cuestiones geopolíticas y climáticas por sí solas no explican el alza de precios.

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a “financialización de los commodities”, debatida en Buenos Aires por los países del Grupo de los 20 (G-20), es causante de que los precios de las materias primas, en particular las agrícolas, difieran respecto de los valores que surgen a partir de la oferta y la demanda pura, analizan exportadores locales. “La mayor participación de inversores especulativos e institucionales ha diluido el vínculo entre los retornos de los commodities y sus fundamentos de oferta y demanda”, advierte un reciente estudio de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). El trabajo, elaborado por el Instituto de Estrategia Internacional (IEI) de esa entidad empresaria, considera además “clave” el accionar de los bancos centrales para dominar uno de los efectos de la volatilidad de los precios de las materias primas: la presión inflacionaria. Según el análisis, dicha inconstancia “se ha vuelto más pronunciada” y llegó a su pico a mediados del 2008”. “La crisis que se reflejó en el 2009 hizo que los precios cayeran en ese año. Desde entonces han subido con una marcada aceleración desde mediados del 2010”, constata el estudio. Al margen de cuestiones geopolíticas y climáticas, que “por sí solas no pueden explicar la nueva y sostenida tendencia alcista de los mercados mundiales de commodities”, los otros motores de las subas y la volatilidad son: los fundamentos de oferta y demanda; los mercados especulativos (financialización); las políticas monetarias acomodaticias (expansivas) y la fluctuación de la paridad del dólar. “El factor principal que incidió en la demanda mundial de commodities ha sido la recuperación de la economía global, en particular la de los países emergentes. Es de esperar que la tendencia se mantenga”, dice el estudio. Del lado de la oferta, en tanto, inciden los shocks naturales y el impacto de los bajos stocks, a lo cual se añaden las medidas de política tendientes a fijar restricciones cuantitativas. Estos límites afectan tanto a las importaciones (en defensa de productores locales) como a las exportaciones (para garantizar el abastecimiento interno de un determinado producto). Luego, agrega el estudio, al considerar a las materias primas como activo financiero se acrecienta el rol de las expectativas. Así, “el mayor crecimiento de la economía mundial sugiere un incremento futuro de la demanda de productos básicos, que refuerza las expectativas hacia una mayor apreciación”. En ese contexto se observa un “aumento exponencial” de la actividad de los mercados de futuros financieros asociados a commodities, y de la participación de inversores especulativos de corto plazo e institucionales (fondos de pensiones, aseguradoras). Tal tendencia “generó un link entre los mercados de commodities y otros financieros” y los retornos “se volvieron más correlacionados”, dice el estudio. Por esta vía, los precios de las materias primas se desvinculan de las condiciones de oferta y demanda y quedan “más sujetos al rebalanceo de las carteras de los inversores”, mientras las fallas de regulación pueden también incidir en la variabilidad de los precios. El estudio alude también a las condiciones monetarias “tan holgadas que no tienen precedentes”, con un diferencial de tasa de interés “cada vez más negativo, a niveles fuera de lo normal”. Esa tendencia se revirtió en parte desde el 2009, pero no lo suficiente, y “colabora significativamente para que los precios de los commodities se incrementen y con ello su volatilidad”. La CERA señala que el valor del dólar ocupa igualmente “un espacio central en la volatilidad de los commodities”. Alerta luego que la falta de una acción colectiva de parte de los bancos centrales relevantes para contrarrestar la suba de precios de las materias primas “podría causar una peor situación general”. En ese caso, “probablemente se incrementaría la demanda esperada de commodities, acelerando el aumento de sus precios y ampliando el diferencial (negativo) de los tipos de interés global”. Este “círculo vicioso” podría “desarrollar expectativas autocumplidas respecto de una mayor apreciación de los commodities, impulsándolos por encima de sus niveles de equilibrio justificados por las condiciones reales de oferta y demanda”. La posterior presión de inversores en búsqueda de mayores rendimientos podría aumentar la probabilidad de que una economía “finalice en una burbuja especulativa”, concluye la CERA.

La volatilidad en los precios de los commodities tiene un fuerte componente especulativo que termina desvirtuando su valor real.


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