“El rol docente: redefinición o descomposición”



Desde las instituciones normativas del país se va dando forma a las relaciones que acaban tomando lugar entre los diferentes actores del sistema educativo: docentes, alumnos, directivos y padres. Estas relaciones y las acciones, actividades y actitudes que determinan acaban por determinar el grado y el nivel de aprendizaje que entrega el sistema en sus diferentes áreas: cognitiva, actitudinal, psicoemocional y de socialización. En el presente se nota una tendencia de los directivos a conformar a los niveles superiores del sistema aun a expensas de la necesidad de sentido de los cuadros inferiores que tienen a cargo y a una merma en el avance educativo real en sus diferentes áreas. Entretanto, los docentes se ven sometidos a convivir con niveles de inconducta y de desinterés por parte de los alumnos que desdibujan su rol y los someten a niveles de tensión y frustración que enferman y desorientan. Esto es grave y el carácter urgente de su reconducción no admite prórrogas ni consideraciones fútiles. Los padres se confiesan impotentes en la mayoría de los casos y en otros abandonan la carrera y las cosas en manos del destino. Mientras tanto continúan llegando documentos desde arriba que recomiendan a los docentes esfuerzo, comprensión, paciencia, persistencia, la inclusión de todos, flexibilización de exigencias y tolerancia hacia los comportamientos que divergen de las buenas costumbres. Pero debemos preguntarnos: ¿qué se les debe pedir y exigir a los otros actores del sistema educativo? A los directivos, un trato justo y respetuoso para con todos, mantener un sistema cargado de sentido y en condiciones para realizarlo. A los alumnos se les debe exigir todo aquello que colabore al aprendizaje, al respeto de las autoridades y a relaciones sanas entre ellos y vetar todo lo que contradiga estas determinaciones. Los docentes están al límite de su capacidad de dar, pero debemos entender que la educación rendirá fruto cuando los actores que la componen se pongan a trabajar en conjunto y en armonía después de una consideración seria y grave de sus obligaciones para con el sistema educativo. Esto no es divertido y no tiene por qué serlo, se impone una reflexión seria, franca y comprometida para rearmar un mecanismo social de gran valor que actualmente se encuentra descompasado y que precisa que se asuman comprometidamente las opciones que verdaderamente nos permitan recuperar el sentido de la actividad educativa y del rol de cada uno. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca

Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca


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