El sida sigue siendo un prejuicio social

El test de VIH sigue siendo fundamental. Especialistas insisten en el uso de preservativos.

Con los tratamientos antivirales actuales, un portador del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) diagnosticado precozmente puede tener una vida plena y mantenerse sano. Por lo tanto, hacerse el test para diagnosticar el VIH mejora la calidad y la expectativa de vida en el caso de que la persona resulte portadora del virus, a la vez que ayuda a detener, por lo menos en lo que respecta a ella y a sus potenciales parejas sexuales, la transmisión de la enfermedad.

Sólo un resultado negativo en el test puede aportar seguridad a este respecto, tanto a la persona como a su pareja estable o potenciales parejas sexuales. Pese a esto, y pese a que el estudio para diagnosticar el VIH es individual, gratuito y confidencial, muchos nunca se lo han hecho porque, al parecer, toman otros (falsos) criterios como supuesta garantía de que no se van a contagiar (ni van a contagiar, si cabe esta posibilidad).

Al revés también es discriminación

El 32% de los encuestados en un reciente sondeo de opinión realizado por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) admitió que la principal razón por la cual nunca se realizaron el testeo para VIH/sida fue por asumir que su pareja no podía estar infectada: «Surge así la falsa creencia de que ´si lo conozco, o si la conozco, no puede tener sida´, como ya hemos observado en investigaciones anteriores», comenta la ginecóloga Karina Iza, miembro del Comité de Desarrollo del CELSAM. Esta variante de la discriminación, que supone que sólo el «diferente» o el «desconocido» puede ser portador del VIH, «tiene un impacto muy importante como facilitador de la transmisión de la infección», advierte la especialista.

Para la psicóloga y sexóloga Andrea Gómez, en estos casos se juegan mecanismos de negación inconscientes frente a la posibilidad de quedar infectado: «Es habitual escuchar durante la consulta ´a mí no me puede pasar esto, son otras las personas las que se infectan´ o ´mi pareja es una buena persona, no puede tener sida´».

Son ellas las que más consultan

Los datos de este sondeo fueron recabados durante los últimos meses a través de los llamados de consulta recibidos por esta ONG en su línea gratuita. En la encuesta, que fue voluntaria y anónima, se indagó también sobre la realización del testeo de VIH.

Obviamente, después los especialistas dieron a los participantes las respuestas correctas.

«A pesar de que cada día se conoce más sobre el VIH/sida y sobre el impacto que esta infección causa en la vida de las personas, las campañas de prevención y concientización no han logrado generar un verdadero cambio de actitud y autocuidado», opinó la médica. Del total de 200 encuestados, de 20 años en promedio y residentes en su mayoría en Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, el 80% fueron mujeres y el 20% restante, varones. En otros estudios anteriores, inclusive alguno realizado por el Ministerio de Salud de la Nación, se había observado ya que las que más consultan por estos temas son siempre las mujeres.

Antes de cualquier relación sexual sin preservativo

«Llama la atención como más de la mitad de las personas encuestadas reconoció no haberse realizado nunca el test del VIH/sida, a pesar de ser una práctica voluntaria, anónima y gratuita en todos los hospitales y centros de salud del país», sostiene la doctora Alicia Figueroa, ginecóloga del CELSAM.

Uno de cada cuatro entrevistados respondió que «desconocía por qué nunca se había realizado el test», y un 22% refirió simplemente que nunca se le había ocurrido hacérselo.

«Esto nos muestra claramente la falta de información que existe en las personas sobre la importancia que tiene la realización del testeo de VIH en ellas mismas y sus parejas sexuales -afirma Figueroa-, cuando todos deberían tener naturalizada la realización de este test de VIH antes de decidirse a abandonar el uso sistemático del preservativo como forma de prevención de la infección incluso dentro de parejas estables».

Qué sabe usted de sida

El 97% de los encuestados identificaron al VIH como una enfermedad de transmisión sexual y el 98% mencionaron el coito vaginal como forma de contagio. Sin embargo uno de cada tres desconocía que el sexo oral y la penetración anal también podían ser vías de infección. «Es importante tener presente que tanto el sexo oral como el sexo anal son formas habituales de contagio de la infección a pesar de no ser consideradas por una gran parte de la población como vías de transmisión de VIH; de allí la importancia de hacer campañas de concientización con información clara y precisa sobre estos temas», comenta Iza.

La transmisión a través de la sangre fue la segunda mención en importancia, ya sea a través de transfusiones (56%), compartir jeringas (37%), lastimaduras (34%), tatuajes o piercing (50%). Es llamativo que el contagio durante el embarazo y la lactancia, lo que se conoce como transmisión vertical, solo fueron mencionados en una proporción menor (12%), a pesar de que muchos encuestados refirieron que se habían realizado el test durante el embarazo por sugerencia de su médico obstetra.

El 9% de los entrevistados sostuvo que es posible la transmisión del virus a través de la saliva.


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