El sol está, falta que se aproveche
SEgún el especialista Alejandro gonzález, la tecnología solar avanza pero no logra llegar a las viviendas
Una idea que atraviesa el desarrollo de las energías renovables en el país: hay más tecnología que implementación. Es decir que los equipos alcanzaron un nivel de escala lo suficientemente considerable como para que cualquier persona pueda, a un costo razonable, conseguir abastecerse de energía limpia. Sin embargo su proliferación encuentra varios contratiempos. Las que mayor potencial ofrecen son las apoyadas en la radiación solar. Desde pequeñas instalaciones hasta grandes consumidores pueden aprovecharlas, pero por el momento todo queda en buenas intenciones. Alejandro González, investigador del Conicet y autor del libro digital “Eficiencia Patagonia” (disponible en la web), reconoció que pese al potencial de la región el desarrollo de los paneles solares aún no alcanzó altos niveles de rendimiento. La Patagonia Norte ofrece, en promedio, una potencia de 6,5 kWh por metro cuadrado al día. Además otra de las características que tiene la región es que mantiene un elevado potencial más allá de los cambios de estaciones. Con esos valores podrían obtenerse 2.190 kWh por metro cuadrado al año, algo que puede satisfacer el consumo de una vivienda tipo sin problemas. Pero actualmente las celdas logran captar en promedio entre el 10 y el 15% de la potencia que entrega una zona determinada. Es decir que, replanteando el cálculo para abastecer una vivienda, en la región serán necesarios unos 10 metros cuadrados de paneles, algo que por el momento exige de un elevado desembolso para una vivienda familiar. Durante una charla en la Universidad Nacional del Comahue (UNC), en el marco de la Maestría en Economía y Política Energético-Ambiental de esa casa de estudios, González también se refirió a otro aprovechamiento solar: el térmico. Es decir cuando se usa la potencia del sol para el calentamiento de agua, tanto para uso sanitario como para calefacción. Si bien en la región cerca del 85% de la energía de una vivienda se consume en el calefaccionamiento, el resto se destina para calentar el agua que consume el hogar. El cálculo se invierte en otras regiones y se potencia si se tiene en cuenta que con 4 metros cuadrados de paneles solares se puede satisfacer toda esa demanda. Pero los precios, la falta de regulación y el poco desarrollo de la cultura de la generación distribuida atentan contra la implementación de esta tecnología que amenaza con continuar en el letargo.
La fotovoltaica tuvo grandes avances, pero en el país se dificulta su desarrollo masivo.
Una idea que atraviesa el desarrollo de las energías renovables en el país: hay más tecnología que implementación. Es decir que los equipos alcanzaron un nivel de escala lo suficientemente considerable como para que cualquier persona pueda, a un costo razonable, conseguir abastecerse de energía limpia. Sin embargo su proliferación encuentra varios contratiempos. Las que mayor potencial ofrecen son las apoyadas en la radiación solar. Desde pequeñas instalaciones hasta grandes consumidores pueden aprovecharlas, pero por el momento todo queda en buenas intenciones. Alejandro González, investigador del Conicet y autor del libro digital “Eficiencia Patagonia” (disponible en la web), reconoció que pese al potencial de la región el desarrollo de los paneles solares aún no alcanzó altos niveles de rendimiento. La Patagonia Norte ofrece, en promedio, una potencia de 6,5 kWh por metro cuadrado al día. Además otra de las características que tiene la región es que mantiene un elevado potencial más allá de los cambios de estaciones. Con esos valores podrían obtenerse 2.190 kWh por metro cuadrado al año, algo que puede satisfacer el consumo de una vivienda tipo sin problemas. Pero actualmente las celdas logran captar en promedio entre el 10 y el 15% de la potencia que entrega una zona determinada. Es decir que, replanteando el cálculo para abastecer una vivienda, en la región serán necesarios unos 10 metros cuadrados de paneles, algo que por el momento exige de un elevado desembolso para una vivienda familiar. Durante una charla en la Universidad Nacional del Comahue (UNC), en el marco de la Maestría en Economía y Política Energético-Ambiental de esa casa de estudios, González también se refirió a otro aprovechamiento solar: el térmico. Es decir cuando se usa la potencia del sol para el calentamiento de agua, tanto para uso sanitario como para calefacción. Si bien en la región cerca del 85% de la energía de una vivienda se consume en el calefaccionamiento, el resto se destina para calentar el agua que consume el hogar. El cálculo se invierte en otras regiones y se potencia si se tiene en cuenta que con 4 metros cuadrados de paneles solares se puede satisfacer toda esa demanda. Pero los precios, la falta de regulación y el poco desarrollo de la cultura de la generación distribuida atentan contra la implementación de esta tecnología que amenaza con continuar en el letargo.
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