El sonido de Carajo

Mañana el power trío se presenta nuevamente en Neuquén, a las 21. Marcelo Corvalán habló con “Río Negro” del último disco.



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Eduardo Rouillet

Regresa mañana a la capital neuquina, a las 21 y al complejo ubicado en Olascoaga y Purmamarca, una de las más poderosas bandas del rock argentino: Carajo. El trío de Marcelo “Corvata” Corvalán en bajo y voz, el baterista Andrés Vilanova y Hernán “Tery” Langer en guitarra y coros llega para ofrecer su cuarto y último material de estudio, “El mar de las almas” , considerado “arrollador, complejo e inteligente” por distintos medios especializados del país y el exterior. Marcelo Corvalán, en diálogo con “Río Negro”, da su propia definición: “Es un disco consecuencia del tiempo que llevamos juntos y del aprendizaje previo que hemos hecho en anteriores trabajos. Me parece que logramos plasmar muchas cosas por las que venimos batallando mucho”, dice. –¿Por ejemplo? –Dejar el resultado lo más redondo posible, en todo el sentido de la idea. Primero, en la composición fue donde más pudimos fluir o explotar la experiencia de tocar juntos. Resultó interesante desde el comienzo ver cómo muchas canciones salieron de lo que se llama generalmente zapada, cuando improvisamos y no traemos algo trabajado desde la casa. Nos complementamos muy bien los tres, hicimos una búsqueda más en vivo, en caliente, y resultaron treinta temas; después nos pusimos a elegir junto con nuestro productor Ale Vázquez, que nos acompaña desde el primer disco. Nuestra relación con él nos ayudó a hilar más fino, como quien dice… apuntar a detalles más minuciosos o más profundos de la banda. Conocemos su manera de trabajar y Ale, la del trío. –Imaginate un equipo de fútbol que hace diez años viene jugando con los mismos titulares, que sienten estar bien aceitados. –Ésa es, un poco, la clave del sonido. Que lo hayamos grabado nosotros mismos, en nuestra propia sala que se transformó en estudio, nos dio la comodidad de estar como en casa. La suma de esas cuestiones marca la diferencia que lo hace un disco fresco, espontáneo, natural. –¿Más adulto? –Más maduro, sí, creo... que termina siendo contundente por distintos lados. El rock necesita eso. Al ser un power trío, es muy importante dejar plasmada esa primera impresión, esa sensación de banda tocando como en vivo, sin depender de la tecnología, del sonido, de la computadora. Ahorramos un paso y fue más simple después, a la hora de mezclar el disco. Los temas estaban bien logrados desde que los grabamos y hubo que retocar muy poquito la mezcla. Quedó todo bien natural. Nos inspiramos en los discos más antiguos de bandas que nos gustan, que se registraban así. –Llega ahora el tiempo de tocarlo en vivo. ¿Está pensado para que suene igual y no pierda los tratamientos y retoques dados en estudio? –Sí. Ése fue otro aporte de la madurez, de la evolución, logramos sacarles más el jugo a los instrumentos, con el trabajo de voces y los coros que Hernán (Langer) hace también. Hay solamente tres temas que tienen el agregado de una orquesta de cuerdas, grabada en nuestro estudio. En vivo la podemos ejecutar con una secuencia, con unas pistas, para que no se pierda ese clima frente al público: el de power de cuando tocamos en vivo. –¿Han sampleado las cuerdas? –Claro. Es una orquesta que tiene contrabajo, violonchelo, viola y violín, cuatro instrumentos doblados varias veces. Después se multiplican los canales y parece que fueran muchos más músicos tocando. Son detalles puntuales que quedaron buenos y los mantenemos. No tenemos miedo de trabajar con esa parte de la tecnología en vivo. Quizá es parte también de la experiencia, lograr que cada canción tenga su sonido, su arreglo, su picardía, que sea algo lindo de escuchar en los auriculares o cuando uno va viajando en un MP3 y que en el escenario no falte nada y reemplazar sutilezas, detalles, con el trío bien al palo. EN LO PERSONAL “Para mí es superpositivo. Nuevamente pudimos superar algunas cuestiones de discos anteriores. Las canciones que permanecieron de las treinta iniciales –doce– eran las que debían quedar. Se hizo una elección muy puntillosa, sutil. Siento que supimos elegir los temas óptimos, siempre pensando en un concepto, en el mar de las almas, ese mundo en el que se sumerge Carajo y a quien lo escucha y va desde cosas muy pesadas hasta otras introspectivas, personales, con sentimiento. Esta vez logramos otros climas en obras como “Luna herida” o la que da título al compacto; otros viajes musicales que en trabajos previos no habíamos tenido. En Neuquén va a ser la primera vez que presentemos en vivo las canciones nuevas. Así que estamos armando un concierto con casi todo el disco, salvo dos o tres temas. CARAJOGRAFÍA Formada a fines del 2000, Carajo hizo su debut oficial el 25 de mayo de 2001. Su primer CD, que lleva el nombre del trío, fue grabado en el 2002. Ese mismo año tocó en Neuquén, donde tuvo que agregar una función ante la demanda del público. En octubre del 2004 editó “Atrapasueños”, su segundo trabajo discográfico; paralelamente a su grabación volvió a Neuquén. Su primer compacto en vivo lo llamaron “Electrorroto Acustizado 2.1”. Durante el 2006 Carajo compuso, preprodujo y grabó su tercer álbum de estudio. Regresó a Neuquén y se hizo escuchar en Río Negro. Editado en el 2008, “Inmundo” contiene doce canciones compuestas por el trío. El año pasado sacó “El mar de las almas”. El 1 de julio la banda festejará diez años tocando por primera vez en el estadio Luna Park.

Eduardo Rouillet


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