El stock bovino en Río Negro y Neuquén, en niveles críticos

<span style="text-transform:uppercase">La fuerte importación de carne vacuna para consumo es la contracara de la caída de la actividad en los últimos años.</span>

as estimaciones para el 2010 indicarían que de la región saldrían como mínimo unos $ 325 millones por año como consecuencia de la importación de 36 millones de kilos de carne vacuna con destino a las provincias de Río Negro y Neuquén.

Esto implicaría un importante uso de recursos para la zona, ya que éstos

alcanzarían al monto que genera la región en ingresos por la venta de pomáceas con destino al mercado interno.

Así lo indican los niveles de importación de carne vacuna que por año suman alrededor de 21,6 millones de kilos para Río Negro y 14,4 millones de kilos con destino a la provincia de Neuquén, según datos publicados por Fundación Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa) para todo el año 2009, y suponiendo que estos mismos niveles no sufrirán cambios significativos para el presente año.

Esto quiere decir que por mes los rionegrinos y los neuquinos pagarían a otras provincias del país algo más de $ 27 millones para satisfacer sus necesidades de consumo de carne.

Del comercio de carne vacuna, los cuatro principales mercados acreedores son la provincia de Buenos Aires con una participación del 53%, La Pampa con un 30%, Santa Fe con un 6%, al igual que la capital federal.

La estimación del valor de la importación de carne desde la región se basó en datos consultados a productores privados, quienes confirmaron que por cada bovino que se destina a faena se pueden calcular aproximadamente unos 420 kg de los cuales se aprovecharían el 55% para consumo. Subestimando el precio por kilo vivo a $ 9, y sin tener en cuenta las comisiones y el precio del flete necesario para traer la carne, es que se puede concluir que a la región le cuesta algo más de $ 325 millones al año.

Si quisiéramos analizar este número en términos relativos, podríamos afirmar que la región intercambia fruta de pepita con el resto del país por carne vacuna para consumo. Esto es: el dinero que ingresa a la región por la exportación de fruta al resto del país, sale de la región para importar carne vacuna y satisfacer los faltantes de producción interna destinada a consumo.

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Carolina Zilvestein

czilvestein@rionegro.com.ar

Es importante destacar, también, la evolución que presentaron ambas provincias respecto de los niveles de importación desde el año 2001 al 2009.

Como se puede apreciar en el infograma que acompaña, en la provincia de Río Negro las importaciones del tipo de carne roja en análisis crecieron un 36% desde el año 2001 al 2009, mientras que para el mismo período en la provincia de Neuquén aumentaron un 94%.

Producción local

El alza de los niveles de importación de carne vacuna es parte de un proceso interno regional, que muestra la contrapartida de la evolución de producción de ganado bovino.

Tal como lo destacó el médico veterinario Federico Santángelo en la reunión mensual que llevó a cabo la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, la producción ganadera de bovinos en la zona atraviesa una difícil situación, remitiéndose a los datos que presenta el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para Río Negro, los cuales muestran una caída en el stock de ganado del 37% desde el 2008 a la actualidad, siendo la provincia que mayor impacto negativo presentó (ver infograma aparte), mientras que a nivel nacional la caída fue del 15%. Respecto de Neuquén, esta provincia mostró un leve aumento del 8% para el mismo período.

Esta merma del stock de ganado bovino en la zona sería multicausal.

Por un lado el factor climático, especialmente durante los años 2008 y 2009, no aportó las condiciones adecuadas para sostener los niveles de ganado existente.

Desde la perspectiva tranqueras adentro, Santángelo destaca la ineficiencia productiva que se generó por los altos niveles de sobrepastoreo durante las buenas épocas y que terminaron definiendo tierras saturadas que posteriormente también contribuyeron a la liquidación de hacienda.

Por otro lado “falta carne a nivel país”, asegura el médico veterinario, intentando expresar que el factor más relevante que contribuyó a la caída del stock de animales vacunos, no solamente a nivel local, es la política nacional de los últimos años. Los niveles de producción como consecuencias de aquellas políticas cayeron en todo el territorio argentino, y la zona de Río Negro y Neuquén no fue la excepción.

Esta falta de carne roja vacuna a nivel nacional, en conjunto con el aumento de precio que viene registrando la misma, explica la leve caída en los niveles de importaciones de Río Negro y Neuquén que se pueden observar a partir del 2008. Los pronósticos que ofrece la fuente consultada es que este proceso seguirá acentuándose, al menos hasta que no exista un cambio de política económica que proporcione las señales suficientes para que el sector privado tenga los incentivos para recomponer el stock de vacunos y que pueda ofrecer en precios y en calidad carne suficiente a los argentinos.

Problemática

Este esquema produce un perjuicio claro para la zona: una estructura productiva que fomenta la salida de pesos de la región y del cual se desprende la siguiente pregunta: ¿es factible que la zona aumente su nivel de producción de carne bovina de modo de frenar el alza, e incluso disminuir, los niveles de importación de Río Negro y Neuquén? Y si es así, ¿qué políticas son las adecuadas para llevar a cabo este proceso?

Alrededor de este planteo es que se discuten las ventajas y desventajas de cambiar los estatus sanitario de las regiones respecto de las barreras zoofitosanitarias (ver recuadro aparte). El principal problema que plantearía la producción de ganado bovino en Río Negro y Neuquén se presentaría en la etapa de engorde. La falta de buenas pasturas y de condiciones climáticas adecuadas incentiva a que parte de los animales con destino a engorde se desarrolle en otras provincias, como La Pampa y Buenos Aires, y que luego vuel-va a entrar a la zona la carne ya faenada y con mayor valor agregado. Ante esta situación, los productores consultados concuerdan en que las posibilidades de desarrollar todo el proceso productivo, desde la cría, el engorde y hasta la faena en Río Negro y Neuquén es factible, generando materia seca a partir de los valles irrigados y haciendo uso de tierras ociosas, como así también aplicando nuevas técnicas de producción más avanzadas.

“Hay muchísimo por mejorar en la etapa de la cría”, afirma Santángelo, resaltando que la zona cuenta con los recursos necesarios para llevar adelante la actividad en forma completa.

Sin embargo pareciera que la problemática vuelve a repetirse una y otra vez: para invertir en la actividad ganadera son necesarias políticas estatales claras de largo plazo y estabilidad jurídica. Éstos son los puntos en común que destaca el sector privado ante las consultas realizadas.


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