El tercer revés a la pista del agua



CIPOLLETTI (AC).- “Usted el 11 de agosto de 1999 se presentó en la fiscalía en Neuquén para hacer una denuncia porque algo había sucedido en Añelo”, empezó a plantearle el defensor Jorge Larrea a un testigo que él mismo había propuesto. Pretendía, otra vez, instalar la hipótesis de que el crimen podría tener relación con la presunta contaminación del agua en Añelo. Pero sufrió el tercer revés. “¿Yo hacer una denuncia?, no”, respondió Esteban Liempe ante la sorpresa de Larrea.

El testigo estaba inquieto porque lo habían citado en este juicio. No entendía por qué. “Me tendrían que haber avisado para traer un abogado”, decía. El presidente del Tribunal le aclaró que sólo estaba como testigo y que nadie lo estaba acusando de nada.

El defensor le daba datos, como por ejemplo, que “su tía Apablaza” y sobre “dos personas que tenían un maletín…”. “No”, decía Liempe ante cada nueva consulta. Larrea terminó solicitando que se oficie a la fiscalía para tener datos.

El primer golpe con esta hipótesis fue cuando el socio de la víctima aclaró que no estaban haciendo ninguna investigación sobre este tema de la contaminación y que Ana Zerdán sólo realizó análisis de sangre a dos pacientes. Dijo que las muestras se habían enviado a Bahía Blanca porque no tenían posibilidad de realizar el estudio aquí y que el resultado fue que no había nada fuera de los valores normales.

El martes estuvo el asesor legal de Repsol-YPF, Carlos Assef. El abogado explicó que la única demanda que tienen por estas razones (que en realidad no es demanda sino prueba anticipada) está paralizada. Aseguró que el INTI hizo una pericia y se determinó que “la presencia de hidrocarburos era tan ínfima que no tenía incidencia en el agua”. A pesar de ello, Larrea anticipó que seguirá insistiendo en esta pista.


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