El toque justo de Carlisle



A Rick Carlisle, técnico de Indiana, lo tildan de estructurado, poco adepto a los cambios. Sin embargo, en el cuarto partido metió de titular a Austin Croshere y le rompió todos los planes a Detroit Pistons, que tenía todo a su favor en “The Palace of Auburn Hills”, pero dejó pasar una buena chance.

Los Pacers ganaron de manera contundente, por 83-68, empataron la final del Este en dos y hoy a las 21 serán locales en el “Conseco Fieldhouse” para tratar de poner las cosas en su lugar.

Con el ingreso de Croshere, Indiana perdió altura, pero ganó en alternativas ofensivas y, principalmente, complicó a la dura defensa de los Pistons, clave en los juegos anteriores.

Ben Wallace debió salir de la zona donde mejor se mueve, cerca de los cristales, y así aparecieron los espacios para el visitante, que tuvo dos parciales fabulosos (29-17 el primero, 21-11 el segundo) y definió la historia.

El otro punto determinante del partido estuvo a cargo de Ron Artest, quien jugó el mejor juego de la final y terminó con 20 puntos y 10 rebotes. Además, Reggie Miller hizo 15 y Croshere, 14.

En Detroit, un desconcierto total. Nunca pudo acomodarse, siempre debió remarla (llegó a perder por 23 puntos) y si bien arrimó a diez en el último cuarto, se quedó sin resto. La media cancha se bancó el goleo, de la mano de Rip Hamilton (22) y Chauncey Billups (21), pero en la pintura no tuvo protagonismo y lo pagó muy caro.

En la zona cercana al tablero, la diferencia fue tremenda (32-14) y por eso no sorprende que los Wallace hayan terminado con tan pocos puntos: Rasheed hizo 10 y Ben sólo 1.

Con este éxito, Indiana volvió a sacar chapa y ahora va por todo. Con cualquier rival tiene ventaja de localía, pero la última vez que jugó en casa cayó y deberá tomar recaudos.

En la otra costa, la del Oeste, Los Angeles Lakers buscaban anoche el pase a la final ante los Timberwolves. Están arriba 3-1, aunque jugaban en el “Target Center” de Mineápolis. (AN).


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