El trencito, los pistoleros y una república muy independiente

Más allá de que crezca como tendencia en el mundo la oferta del turismo temático, que atrae a un visitante selectivo y de buen poder adquisitivo, la zona aún no ha desarrollado un programa para la puesta en valor de atractivos como La Trochita, la cabaña de Butch Cassidy o la ruta de los molinos harineros.



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Comarca Andina

Las voces que reclaman que la región “necesita usar su historia como recurso turístico” han vuelto a alzarse con énfasis en los últimos tiempos. Dispone de un enorme potencial apto para generar nuevos circuitos y prolongar la temporada con atractivos diferentes a la naturaleza”, aseguran los expertos.

La Comarca Andina del Paralelo 42º, integrada por localidades del noroeste chubutense y suroeste rionegrino ha desarrollado en los últimos años una importante proyección turística basada en sus recursos naturales y mantiene una creciente demanda de visitantes argentinos y extranjeros, conforme la estadística de las últimas temporadas, y que ya se extiende más allá del verano.

“Los 280 millones de dólares de inversión privada registrado en la última década nos han llevado a contar con seis mil camas y servicios superiores a muchos otros destinos patagónicos”, graficó la dirigencia de Gestur.

De sur a norte, Cholila, Leleque, El Maitén, Epuyén, El Hoyo, Lago Puelo, El Bolsón y El Manso, conforman una región con un interminable desfile de bosques, lagos y montañas que conmueven al viajero a la hora de elegir un destino distinto y variado en propuestas.

Al bello paisaje cordillerano, con los matices coloridos que lo destacan, se suma el trabajo del hombre en las más variadas actividades que han ido creando servicios, comercio y producción orgánica y artesanal para satisfacer el flujo visitante.

La ubicación geográfica privilegiada del área, situada entre San Carlos de Bariloche y Esquel, dos de las ciudades patagónicas más importantes en materia turística; con acceso directo a los parques nacionales Lago Puelo y Los Alerces y ruta obligada de los visitantes provenientes del sur chileno (Puerto Montt, Valdivia, Chiloé), además de la Patagonia austral, la constituyen en una comarca en creciente desarrollo sustentable y promisorio futuro a corto plazo.

La historia como recurso

Las vacaciones en el oeste cordillerano ofrecen múltiples circuitos, actividades y servicios. No obstante ello, el aspecto histórico y cultural no ha sido puesto aún en relieve siendo que ofrece una rica gama de atractivos basados fundamentalmente en el trabajo fecundo de los pioneros, la leyenda de famosos pistoleros y fabuladores, sus artistas, sus artesanos e, incluso, la idiosincrasia de los pueblos originarios.

Los habitantes aquí afincados, han llegado a la convicción de que el presente es resultado de una historia y de una trayectoria cultural como sociedad, así como de los indudables efectos educativos, culturales y comerciales que encierra el desarrollo responsable del patrimonio ambiental con que la naturaleza los dotó.

En esta comarca se provoca la sinergia de varios factores: naturaleza privilegiada, recursos naturales, históricos y culturales, producción artesanal y un circuito de turismo. Por otra parte, es comprobable que las tendencias actuales de la demanda turística se orientan no sólo hacia lugares naturales sino también hacia otras propuestas concretas de actividades.

Oportunidad

La razonabilidad de la elección para potenciar el recurso requiere entonces la determinación política específica de los gobiernos provinciales, institucionalizando el anhelo general de prolongar la temporada turística.

Para vivir del turismo es indispensable generar atractivos y a lo que parecen abocados algunos organismos de gobierno y las cámaras empresarias, con la necesidad de un plan estratégico que contenga las expectativas a ambos lados de la frontera interprovincial.

Fue así que durante la última temporada el centro de deportes invernales en el cerro Perito Moreno, a 25 kilómetros de El Bolsón, ya es una realidad y que algo similar puede ocurrir con el cerro Azul, próximo a El Maitén, aunque aquí la intención requiere de una asistencia de inversiones casi exclusiva del Estado chubutense. El crecimiento del turismo interno, ligado a las restricciones para viajar al exterior, aparece en el horizonte inmediato como una oportunidad histórica –impensada hace un par de años– para fomentar nuevos circuitos de excursiones, servicios y entretenimientos para consolidar definitivamente el destino Comarca Andina.

La proximidad y los convenios firmados este año por Gestur con ciudades del sur chileno agregan otro componente singular para explorar: nada menos que un mercado de un millón de potenciales visitantes, listos para tentar con buenos precios y cambio favorable.

fernando bonansea

fernandobonansea@yahoo.com.ar


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