El trigre asiático está suelto

La revolución de los microblogueros en China



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La alternativa china a la red social de mensajes cortos Twitter se llama Weibo: unos 200 millones de chinos utilizan actualmente este tipo de plataformas para intercambiar mensajes cortos en la red y realizar denuncias. Pese a la censura, se está formando una opinión pública que pone bajo presión a la cúpula china.

China vive una revolución de los microblogs: en unos pocos meses servicios de mensajes cortos se convirtieron en un explosivo social ante el cual el Partido Comunista no sabe cómo reaccionar. Los Weibos están sacudiendo el monopolio informativo estatal. Y es que casi la mitad de los 485 milllones de usuauios de Internet en China utilizan esas plataformas para difundir información.

El año pasado eran sólo el diez por ciento, pero la ola de indignación tras la colisión de dos trenes de alta velocidad, con 40 muertos y 200 heridos, desatada hace unas semanas, demostró el potencial de los Weibos.

“Definitivamente, tienen una gran influencia”, afirmó el redactor jefe de un órgano de propaganda comunista en una conversación privada. “Los nuevos medios han desencadenado grandes cambios sociales” y casi iniciaron una “nueva era”. “Los primeros que enviaron noticias sobre el accidente fueron los pasajeros del tren”.

Y ¿cómo gestiona el partido ese fenómeno? “Los Weibos son nuevos”, dice ambiguamente el redactor jefe. “Aún tenemos que evaluar su influencia”. Sin embargo, define claramente su propio cometido: “Tenemos que dirigir la opinión pública”.

Facebook, Twitter y YouTube en China están bloqueados, por lo que portales webs de microblogs populares como Sina o Tencent llenaron esos huecos. La respuesta china a Twitter es censurada, pero ofrece varias posibilidades: los mensajes pueden reenviarse con comentarios propios y propiciar debates. Y en lengua china con 140 caracteres se puede escribir mucho más que en otros idiomas, porque un signo puede ser una palabra entera. Además, pueden difundirse videos o imágenes.

La censura se evita convirtiendo textos en imágenes o reenviando pantallazos de los mensajes ya borrados. Y en este juego del gato y el ratón, los “vigilantes” de la opinión pública apenas pueden dar la talla. Los Weibos reenvían la información con frecuencia con mayor rapidez de lo que la censura puede intervenir. Las cifras de usuarios suben con fuerza y se han convertido en una masa que recuerda un viejo proverbio chino: “A quien se sube al tigre le resulta difícil volver a bajar”.

Las primeras noticias del accidente de trenes se multiplicaron por miles de miles. Y la respuesta desencadenó un debate en el que participaron millones de personas.

La colisión apareció en el microblog Nación como el culmen de la mala gestión de los ferrocarriles. El Ministerio del Ferrocarril, considerado poderoso y arrogante, estuvo durante mucho tiempo en el blanco de las críticas. En febrero, el ministro del ramo fue destituido por corrupción y su sucesor desveló una increíble montaña de deudas. También el nuevo tramo de alta velocidad entre Pekín y Shanghai, plagado de problemas y retrasos, encolerizó a la población.

Tas el accidente, nadie quería defender al Ministerio e incluso los medios estatales tuvieron un gran margen al informar de ello. Los periodistas difundieron los descubrimientos no sólo en sus páginas, sino también en Weibos e informaron, por ejemplo, de que las autoridades locales pidieron a abogados que no aceptaran ninguna demanda civil de las víctimas del siniestro. Al desatarse una tormenta de críticas en Weibos, las autoridades aseguraron que había sido un malentendido y que nunca quisieron decir eso.

La siguiente ola de indignación rodó cuando un vagón accidentado fue simplmente enterrado en los trabajos de desescombro. Los Weibos denunciaron un intento de ocultar pruebas. El vagón tuvo que ser desenterrado y ahora contribuirá a aclarar las causas del siniestro. También cuando el jefe de gobierno chino, Wen Jiabao, explicó que una enfermedad le impidió acudir al lugar del siniestro, un microblogger desveló que el jefe de gobierno no podía estar tan enfermo porque recibió a invitados oficiales.

Aún no está claro cómo actuará el partido frente a la amenaza a su liderazgo de opinión. Los comentaristas de los medios estatales alegan de “rumores” e “informaciones falsas” y piden un mayor control de los microblogs. Pero por otro lado, el propio órgano del partido, el “Diario Popular”, asegura que los Weibos podrían servir también “para conocer las preocupaciones del pueblo y solucionar sus problemas”.

dpa


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