El último día en la vida de John Lennon

Un 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman asesinó al músico.



Buenos Aires.- En la fría noche del 8 de diciembre de 1980 el maniático Mark David Chap-man asesinó de cinco balazos a John Lennon, interrumpiendo trágicamente la vida de un artista que supo transformar al rock en un movimiento artístico que sumó ideología y compromiso a su original carga de rebeldía y juventud.

En apenas 40 años de vida, el creador logró alcanzar varios techos de expresividad haciendo del rock una herramienta artística puesta al servicio de la belleza y el testimonio, tanto como solista como en su tarea de integrante y mentor de Los Beatles.

Por eso, los disparos que Chapman descargó sobre John Winston Lennon en la entrada del edificio Dakota House -donde el músico vivía con su mujer Yoko Ono y su pequeño hijo Sean- tal vez hayan sido las balas más injustas del mundo.

No es que haya muertes “buenas” y muertes “malas”, ni que la historia carezca de mártires, luchadores y referentes sociales brutalmente asesinados por el sistema, sino que cuesta hallar razones que expliquen por qué la tragedia tocó al autor de joyas como “Strawberry Fields Forever” y “Woman Is the Nigger of the World”.

Combinando las músicas y actitudes con que Lennon decidió vivir permanentemente en el ojo de la tormenta, no alcanza a justificar el destino cruento y abrupto que lo asaltó en las calles neoyorquinas.

John Lennon nació en la mañana del 9 de octubre de 1940 en Liverpool, mientras desde el cielo llovían bombas nazis sobre esa ciudad portuaria de Gran Bretaña.

Una infancia dura y áspera le dio, sin embargo, la posibilidad de ingresar al Colegio de Artes donde “descubrió” a Elvis Presley, decidió comprarse una guitarra eléctrica y enseguida formó su primera banda escolar: The Quarrymen.

Poco tiempo después, a mediados de 1957, el pequeño Paul McCartney (dos años menor que John) se sumó al grupo, y gracias a su mejor manejo instrumental un año más tarde también ingresó el guitarrista George Harrison.

En el mismo Colegio de Artes, el joven siguió forjando lo que sería su vida ya que allí también conoció a Cynthia Powell, que años más tarde se convertiría en su primera esposa.

Hacia inicios de los ‘60, Lennon forzó para que su entrañable amigo, el pintor Stu Sutcliffe, fuera el bajista del grupo pese a sus nulos conocimientos musicales y, desde el 2 de junio, el ahora quinteto (con Pete Best en la batería) pasó a llamarse Los Beatles y debutó profesionalmente en la ciudad germana de Hamburgo.

De regreso a las islas, Los Beatles lograron actuar en The Cavern -el club top de Liverpool-, comenzaron a contar con Brian Epstein como manager, también empezaron a ser rechazados por lo sellos discográficos y Stu falleció de un derrame cerebral.

Nuevamente como cuarteto tras la muerte de Sutcliffe y dejando de lado la ropa de cuero para calzar trajes y corbatas, el grupo aceptó la sugerencia de desplazar a Pete Best y reemplazarlo por Ringo Starr para empezar a andar una historia que cambiaría la música popular del mundo.

Una tal Yoko Ono

Mientras John se casó con Cynthia Powell (quien estaba embarazada de Julian), Los Beatles registraron su primer simple “Love me do” y encadenaron desde entonces una sucesión de hits como “Please, Please Me”, “Ask Me Why”, “She Loves You” y “I Want to Hold Your Hand”, hasta llegar a su primer álbum “Whit The Beatles”.

“Los de los asientos más baratos que aplaudan. Los otros -refiriéndose a la realeza presente en el teatro Príncipe de Gales- basta con que muevan sus joyas”, disparó Lennon en una de sus primeras y más picantes declaraciones públicas.

Aquella confesión fue el paso inicial de una gimnasia de la ironía, el desenfado y la denuncia, con que el músico fue acompañando sus actividades específicamente artísticas.

John Lennon fue motor esencial del arte de la banda y, al mismo tiempo, se convirtió en vocero de un pensamiento que iba más allá de diferentes etapas estéticas de Los Beatles, de una fama sin fronteras y de las relaciones de sus integrantes con las drogas.

Después de conocer a Yoko Ono, la vida artística del más revolucionario de Los Beatles adquirió nuevos ribetes que, de algún modo, lo fueron alejando de sus compañeros de grupo.

En ese tránsito inevitable en que la trascendencia mundial hizo imposible la realización de shows en vivo en condiciones dignas, comenzó a desencadenarse el final de un grupo esencial para la historia de la cultura moderna que dijo adiós el 8 de mayo de 1970 con la salida del póstumo “Let it Be”.

Junto a la artista plástica japonesa, el guitarrista y cantante británico inició una carrera solista que estuvo fuertemente ligada a una activa militancia en contra de la guerra de Vietnam y, más genéricamente, a favor de la paz entre todos los hombres del mundo, sin dejar de lado la exaltación del amor.

La conmovedora y cruda agudeza de sus canciones en solitario fueron vistiendo adecuadamente una postura que fue más allá del hippismo en boga en aquellos años y lo colocó en un sitio tan venerado como familiar.

Aún con su elocuente y subrayada actividad política, Lennon no pudo desligarse por completo de las humanas contradicciones de ser un “chico de la clase trabajadora” que se convirtió en millonario a los 25 años de edad.

Fue un poeta iluminado, un fantástico hacedor de melodías y un personaje de cuento que en su camino unificado entre la vida y el arte, desnudó sueños y miserias, amores y odios.


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