El Valle casi sin río y en la alta cuenca sobra el agua

Alicura y Piedra del Águila están a milímetros de su máximo extraordinario. En Regina detectaron que gran cantidad de algas impide la normal circulación del río.



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Alicura está a milímetros de su nivel máximo extraordinario de operación, mientras que El Chocón hace un mes que está en su mínimo.

Mientras el último tramo del río Limay, el Neuquén y el río Negro están convertidos en un hilo de agua -con riesgo sanitario y problemas para las tomas de ciudades y chacras- en la alta cuenca las represas están por sobre su nivel de operación normal y a milímetros de su nivel máximo extraordinario. Esto suma inquietud en quienes temen una situación sanitaria más complicada para las poblaciones ribereñas, y cuestionamientos a la política de manejo de la cuenca que realiza el gobierno nacional.

Desde la privatización de Hidronor -la empresa que construyó las grandes represas hidroeléctricas de la Norpatagonia-, los criterios de uso del agua que por ley estaban establecidos han entrado en un cono de sombras. Y la participación de representantes de las provincias en la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas suele ser sólo presencial, frente a decisiones del gobierno nacional, que priorizan las necesidades de abastecimiento eléctrico de los grandes centros poblados.

El embalse de Alicura -la primera represa que modifica el cauce del Limay- tiene en estos días su cota a 704,69 metros sobre el nivel del mar cuando su máximo extraordinario es de 705 msnm. Es decir que apenas milímetros separan el nivel del agua del punto en que la operación se volvería riesgosa para la propia presa.

En el caso de Piedra del Águila, está diseñada para un nivel máximo posible de cota a 592 metros sobre el nivel del mar, y en estos días el agua acumulada en su embalse llega a 588,96 msnm. Está incluso por encima del nivel máximo normal de operación que es 587 msnm., lo que implica -en caso de perdurar en el tiempo- cierto riesgo.

En cambio, El Chocón está desde hace un mes en su mínimo extraordinario, que es de 367 metros sobre el nivel del mar.

La operación de la cuenca del Negro desde Buenos Aires no produce sólo ríos secos. A veces, tiene a cultivos y habitantes de aguas abajo pasados por agua.

Eso sucedió pocos años atrás, en el verano 2002-2003, cuando Energía de la Nación priorizó la necesidad de generar electricidad para abastecer los equipos de aire acondicionado de los grandes centros urbanos, por lo cual las represas erogaron grandes cantidades de agua elevando las napas y perjudicando las raíces de los frutales en plena época de formación de los frutos.

Según trascendió de fuentes vinculadas a los operadores eléctricos, desde la Secretaría de Comercio Interior de la Nación y desde CAMMESA, se piensa cortar completamente el caudal del Limay por seis horas -de 0 a 6- deteniendo la Central Arroyito. También se plantea cortar el caudal aguas abajo de la central de Pichi Picún Leufú durante varias horas, lo que ya generó daños ambientales por la mortandad de peces que quedan atrapados en pozones en el tramo conocido como Limay Medio.


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