El valor de la lana en valles norpatagónicos

La alta demanda y el dólar vuelven atractiva la producción ovina. Productores locales se organizan para la esquila, acondicionamiento y venta conjunta con muy buenos resultados.



Por Ing. Agr. Antonia Devesa (INTA)

Desde principios de Siglo, Río Negro se caracterizó por ser una provincia con fuerte enfoque en la producción ovina. Sin embargo al observar la evolución del stock ovino de la última década, los datos de SENASA revelan que se perdió el 40% de las cabezas. Diversos factores como sequía, cenizas volcánicas y depredación podrían explicar esta disminución de stock.
Aun así, los valles irrigados presentan una dinámica productiva diferente al resto de la provincia, donde se observa un aumento del stock. Se caracterizan por poseer mayor disponibilidad forrajera, permitiendo a los productores y productoras intensificar y diversificar la producción, generando un mayor grado de sustentabilidad, a partir de la inclusión del ovino a los sistemas.
En este sentido, muchos/as productores/as, han decidido mantener parte de su majada, con el objetivo de obtener carne para consumo familiar y como estrategia para superar las crisis económicas. Estos productores, se caracterizan por poseer majadas chicas, con menos de 200 animales, escasa tecnificación y la mano de obra empleada es exclusivamente familiar. En relación a la esquila, se realiza de manera tradicional (con animales maneados) y sin clasificación de la fibra, acopiando la lana en bolsones de arpillera. La comercialización se lleva a cabo a través de mercachifles o a pequeños acopiadores percibiendo valores bajos, no acordes al producto entregado; y en algunos casos, la lana es regalada o quemada.
Desde 2014, el INTA trabaja junto a PROLANA, Ley Ovina de Río Negro, Sociedades Rurales y Municipios, para revalorizar este producto y fortalecer los procesos grupales de productores dedicados a la actividad ovina. En este contexto, se formaron distintos grupos, uno de ellos “Esquila y acopio conjunto de pequeños productores de Conesa” acompañado por la Vet. Mariana Dacal del INTA Conesa y “El vellón” en San Javier asesorado por el Ing. Agr. Juan Antenao del INTA Valle Inferior, ambos con más de 5 años en funcionamiento.

“Al agruparnos mejoramos los precios de venta de la lana, bajamos los costos de esquila y logramos mejor precio en la compra de reproductores”

Ing. Agr. Antonia Devesa (INTA)


La difusión y el intercambio de estas experiencias impulsaron el desarrollo de iniciativas similares en la región. En este marco, durante 2018 se conformó en Río Colorado el grupo “Lanas del Colorado”, coordinado por la Ing. Agr. Antonia Devesa del INTA Río Colorado, y recientemente en Chichinales y Choele Choel se constituyó una comisión técnica interinstitucional que persigue los mismos objetivos.
De esta manera, la organización de los productores y productoras de forma más eficiente, llevó en términos de operatividad al desarrollo de todo el proceso -esquila, acondicionamiento, acopio y venta colectiva de la fibra-.
La adopción del programa PROLANA permitió, junto a los extensionistas, asistir al productor/a lanero/a, mejorar la calidad de lana, agregando valor a través del acondicionamiento y enfardado, logrando una mejor presentación y trazabilidad del producto. El proceso también implicó la diferenciación de lotes con su respectiva toma de muestras para análisis objetivos de calidad, realizado en todos los casos por el laboratorio de fibras textiles de INTA Bariloche, insumo necesario para el armado de concurso de precios y licitación.
El agregado de valor y la venta conjunta de lotes produce un aumento en el volumen, generando un mayor interés en las firmas compradoras, resultando en mejores valores percibidos por el/la productor/a.
Estos procesos contribuyen a una mayor rentabilidad de los sistemas ganaderos mixtos, y también presentan oportunidad para fortalecer el acompañamiento técnico que permita mejorar a través de prácticas de manejo, sanidad y mejoramiento genético, sus índices productivos.

En números

49.000
Los Kg. que se acopiaron en la última zafra entre los tres centros de acopio, logrando un precio de entre u$s3,27 y 8,5.

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