El VAR, el nuevo juguete que resultó ser “humano”

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Si River fuera a la Justicia ordinaria tal vez encontraría un resquicio. En medio de un contrato no se cambian las reglas de juego. Eso fue lo que hizo la Conmebol en plena Copa Libertadores. Peor aún, lo hizo en instancias decisivas. Se le ocurrió probar el nuevo juguete cuando otros se juegan presupuestos, títulos, prestigio y campañas.
Es cierto, tal vez no estaríamos diciendo todo esto si el ganador hubiese sido River y el perjudicado Lanús. El ruido tiene proporción con el poder del perjudicado. Siempre fue así. Pero también es cierto que la Conmebol se equivocó y que se equivocó feo. El VAR, podríamos decir, también resultó “humano”.
Todo está envuelto en medias palabras. Que no podía salir campeón de la Libertadores un equipo con casos de doping, que Daniel Angelici operó dentro de la Conmebol para perjudicar a River, etcétera, etcétera. Pero el periodismo de especulación no suele ser el mejor camino. Podríamos pensar entonces en el factor humano.
Así como River se relajó creyendo que con el 3-0 global y con apenas cincuenta minutos por delante ya tenía asegurado el pase a la final, también pueden haberse relajado los siete árbitros VAR. Impresiona cuando uno dice la cifra. Siete. Sí. Siete árbitros VAR que no vieron el penal de Lanús que sí vimos casi todo el resto de los mortales (todos menos Javier Castrilli).
Esto no quita decir que River mereció ganar la ida del Monumental, pero el equipo de Gallardo no había jugado bien. Y tampoco quita decir que, en la revancha del martes pasado, Lanús fue puro corazón y puro fútbol. Y que se llevó a River por delante. Allí están sus cuatro goles. Todos, el penal final incluido, producto de elaboraciones del juego, no de hechos fortuitos.
Lanús sí pudo haber tenido la suerte de que fallaran algunos de los jugadores más experimentados de River. Pero la suerte, como dice el dicho, lo encontró trabajando. Aplausos a un proyecto que agrupa a club, cuerpo técnico y jugadores. Aplausos especialmente para un técnico cero vendehumo como Jorge Almirón.

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