El «voto castigo» incidió en el repunte de la derecha
Lavín aprovechó el descontento por la recesión.
El mapa político de Chile cambió radicalmente, después de las elecciones más reñidas en varias décadas. Por primera vez en casi 50 años, la derecha acaricia la posibilidad de acceder al poder a través de las urnas. Y la Concertación de centroizquierda intenta ahora recuperar un respaldo popular que hasta hace un año daba por descontado.
Las causas de la paridad son muchas. Pero hay un dato que los analistas creen fundamental para explicar lo sucedido: las elecciones sorprendieron a Chile luego de un año de su primera recesión en casi 20 años, con una elevada tasa de desempleo que supera el 11%. El peso de la crisis, que dejó sin trabajo a unos 600.000 chilenos, favoreció a Lavín, que desplegó una oferta populista durante su exitosa campaña.
Lavín obtuvo la votación más elevada para la derecha chilena desde la década del '30 y superó el histórico 43% que logró el ex dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988.
El candidato socialista, Ricardo Lagos, reconoció indirectamente, un voto de castigo hacia la coalición gobernante. «Hay un voto de Concertación desencantado», dijo Lagos. «Ayer (domingo) hubo un voto de insatisfacción, estoy dispuesto a recoger ese voto». «No hemos sido capaces de plantear el mensaje con la misma fuerza», dijo aludiendo a su eslogan «crecer con igualdad». «Es en torno de esa propuesta que vamos a trabajar», anticipando su estrategia para el segundo round.
Su gran tarea será evitar que Lavín siga erosionando el respaldo del electorado de centro a su candidatura. En esta tarea será fundamental el respaldo del Partido Demócrata Cristiano, cuya ala más conservadora parece simpatizar con el líder derechista.
Esto es a lo que aspira Lavín, que sabe que el 4,5% de los votos de comunistas, humanistas y verdes no serán suyos. Y por eso acentuará su mensaje de «unidad paz social y cambio» que tanto resultado le dio. En su plan de lograr los votos del centro político, enfatizará dos ejes que siempre seducen a la clase media: la mano dura contra la delincuencia y la promesa de nuevos empleos, con medidas concretas.
Los que se abstuvieron serán decisivos en el segundo 'round'
Santiago de Chile (EFE).- El 10,59% de los electores se abstuvieron de participar en las elecciones presidenciales celebradas ayer en Chile, y su eventual participación en la segunda vuelta, el 16 de enero, podría resultar decisiva, según informaron ayer fuentes oficiales.
De 8.084.476 electores inscritos, 856.867 se abstuvieron de acudir a las urnas, de acuerdo con el informe proporcionado por el Subsecretario del Interior, Guillermo Pickering, correspondiente al 99,43% de las mesas escrutadas.
Pickering dijo que las mesas que faltan suman 170 y explicó que sus datos no entraron en el sistema informático del Ministerio de Interior debido a errores de los encargados, aunque aseguró que sus resultados serán incorporados al total cuanto antes.
Según el informe, que es el quinto y último oficial sobre los comicios, se mantuvo el empate entre el candidato oficialista, Ricardo Lagos, con un 47,96%, y el derechista Joaquín Lavín, con un 47,52%, por lo que ambos deberán disputar, por primera vez en Chile, una segunda vuelta electoral.
Del total de inscritos, acudieron a las urnas 7.227.609 electores, que emitieron 7.012.156 votos válidos, pues se registraron 56.747 papeletas en blanco (0,79 por ciento) y otras 158.706 fueron anuladas (2,20 por ciento).
En Chile, la inscripción en el registro electoral es voluntaria, pero el voto es obligatorio, y la abstención se castiga con multas, salvo que el elector se haya excusado oportunamente ante la policía por causas que están detalladas en la legislación, como una enfermedad grave o encontrarse a más de 200 kilómetros de la localidad donde le corresponde votar.