Elecciones primarias: hoja de ruta para un año electoral inédito en el país

<i>Serán las primarias. Las presidenciales, el 23 de octubre y una eventual segunda vuelta para el 20 de noviembre.</i>



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Los partidos pueden hacer internas, pero obligatoriamente tienen que ir a las primarias.

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Para llegar a octubre los candidatos deben lograr en agosto un mínimo del 1,5% de votos.

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La ley fue sancionada en 2009. Durante los últimos días se habló un poco más porque el sistema fue utilizado en Santa Fe. Y de aquí al 14 de agosto el concepto se irá naturalizando entre todos los argentinos mayores de 18 años: “elecciones primarias, obligatorias y simultáneas”.

Ahora bien, ¿sabemos de qué se trata este cambio fundamental en el régimen electoral?

Para empezar a entender conviene ir de lo general a lo particular. Como lo dice su nombre, el segundo domingo de agosto todos los partidos políticos y todos los ciudadanos del país deberán ir a las urnas.

Pero desde el momento mismo de ingresar a la escuela uno se dará cuenta que no será lo mismo que una elección general y, mucho menos, que una interna.

Habrá mesas mixtas, las boletas serán diferentes y el menú de candidatos será más amplio, porque precisamente esa es la idea fundamental de las primarias: realizar una preselección entre todos los postulantes a un cargo, para que aquellos que reúnan la mayor cantidad de adhesiones por cada partido sean los que participen de los comicios generales.

¿Qué se elige? Este año finalizan los mandatos de la presidenta, Cristina Fernández, del vicepresidente, Julio Cobos, de la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados y de los senadores de las provincias de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

En Río Negro y Neuquén las elecciones estarán circunscriptas a presidente, vicepresidente y diputados nacionales (ver aparte).

¿Cómo actuar en el cuarto oscuro?

Si las primarias adoptaran el sentido más amplio previsto en la ley, el escenario podría generar confusión para los electores en esta primera experiencia.

La norma habilita a que se presente más de una lista por partido y entre toda la oferta, el ciudadano debe elegir una sola por categoría. Es decir, por más que haya dos boletas del PJ y tres de la UCR, su voto debe ser para una sola fórmula de presidente y vice y para una sola lista de diputados.

Para los candidatos, el primer umbral a superar es el 1,5% de los votos del padrón de la jurisdicción. Quien no lo consiga quedará automáticamente sin chances de ir a las generales.

Y entre los que superen ese límite, la competencia será “puertas adentro” del partido. Quien haya reunido más votos dentro del PJ representará a la fuerza en las elecciones generales, lo mismo con la UCR y todos los demás que se presenten.

Claro que este ejemplo sirve para explicar un hipotético caso ideal. En Argentina -donde lo real y lo ideal suele tener bastante distancia- las primeras elecciones primarias de la historia podrían quedar prácticamente desvirtuadas, ya que ninguno de los partidos principales tiene hasta el momento más de un candidato a presidente. En consecuencia, los comicios del 14 de agosto se asemejarían más a una gran encuesta rumbo a las generales de octubre que a una preselección de dirigentes bajo parámetros de alta calidad institucional.

HUGO ALONSO

INFOGRAFÍA: HORACIO LICERA

14/8


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