Elevemos el nivel de debate





En estos momentos de incertidumbre colectiva, nacida del derrumbe de los paradigmas imperantes en buena parte del siglo pasado, es necesario que tomemos un respiro y empecemos a escucharnos, respetarnos y a reconstruirnos como sociedad.

El advenimiento democrático nos halló poco formados (por falta de ejercicio) en la responsabilidad civil por mantener las instituciones y en contribuir cada uno desde su lugar al bien común.

Más bien parece que encontramos en esta forma de gobierno la manera de exculparnos de nuestras conductas sociales, votando cada tanto y responsabilizando al «elegido» de todo lo que ocurra.

Desde luego que esta conducta sólo podrá acallar superficialmente nuestra conciencia, pero de ninguna manera servirá para generar el bienestar que necesitamos los argentinos.

Por todo esto es que propongo elevar el nivel de debate, dejando las conductas corporativas y maniqueístas, comprometiéndonos a la acción que resulte del mismo, sabiendo que lo que tengamos que hacer lo haremos entre todos nosotros, poniendo cada uno su talento y vocación.

Y como de reconstruirnos se trata, creo que el primer punto a debatir es nuestra educación pública, sin la cual difícilmente podamos hacerlo.

Soy un agradecido permanente de las posibilidades que se me brindaron a través de la educación pública; tengo por principio su defensa.

Incluso (por esas cosas de la vida), cuando ni siquiera pensaba en ocupar un cargo político, expresé por escrito el deseo de que mi hijo asistiera a la escuela estatal.

Los que obtuvimos un título universitario en el sistema público, y somos hombres de bien, no podemos menos que involucrarnos en su sostenimiento y mejoramiento permanente.

Es así como dejo a disposición en la redacción del diario, para aquellos que quieran contraponer sus ideas, un escrito en el que quise plasmar los temas que a mi criterio requieren de una urgente revisión y de las consecuentes políticas públicas para hacerlo.

En el mismo hago un recorte, tomando tres dimensiones del tema educativo:

? Desde lo social, proponiendo generalizar la formación en convivencia democrática, más allá de la escuela misma. Hemos enfocado la democratización de nuestro país, casi con exclusividad, en relación a los derechos individuales; pero a la luz de todo lo que nos acontece, parece necesario reforzar la educación en valores y hacia una ciudadanía responsable. Por dar algunos ejemplos: el tema del momento en distintas localidades de la región es el de las tomas de terrenos por parte de familias que necesitan viviendas. Sin desconocer la legitimidad del reclamo, ¿podemos consentir con este modo de buscar soluciones? Otro ejemplo (por cierto más lamentable) es la cantidad de muertes por accidentes de tránsito; ¿no hay en casi todos ellos un componente de desprecio por las normas de ordenamiento del mismo?

El ordenamiento jurídico, ¿es sólo respetable cuando nos vigila alguien? ¿O debemos asimilar que todos somos responsables de cumplir y hacer cumplir las leyes que nos permiten vivir protegidos y en libertad? Van en el escrito algunas propuestas para abordar estos temas.

? Desde lo institucional, esbozo una nueva estructura escolar para hacer de la escuela un lugar más acogedor de las diversidades infanto-juveniles. La realidad nos muestra dolorosamente que la oferta educativa no resulta atractiva ni llevadera para un gran número de niños y jóvenes. La idea redunda en desarrollar y respetar los diversos talentos, sin descuidar la formación general.

? Desde la gestión del sistema educativo, en la que pongo a consideración la formación y capacitación de los docentes, así como su retribución social y salarial. En este punto central, que requiere de mucho compromiso y madurez desde todos los sectores involucrados, es quizás en el que mayor necesidad de reflexiones y propuestas se necesitan. Creo posible que se encuentren algunas soluciones progresivas, si empezamos a escucharnos y a poner un compromiso vital en la tarea de construir un sistema público eficiente.

 

GRACIANO A. BRACALENTE (*)

Especial para «Río Negro»

(*) Contador. Intendente de Allen. Un informe más completo del autor acerca de este tema puede leerse en nuestra edición en internet.

GRACIANO A. BRACALENTE


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