Elogio de la desmesura





Si se cargó (Néstor Kirchner) a la Corte menemista, ¿cómo no se va a cargar a estos camaristas?». Con una doble pinza, que conllevan críticas públicas y amenazas de juicios políticos, el gobierno está decidido a continuar la ofensiva contra Alfredo Bisordi y otros tres miembros de la Cámara de Casación que, según la acusación de 61 víctimas de la dictadura militar, están retardando adrede causas contra ex represores.

La cuestión que para algunos, como el ex fiscal Julio César Strassera, es de gran gravedad institucional porque daña a la República, para otros (los cortesanos Carlos Fayt y Carmen Argibay, entre otros), no representa un conflicto de poderes ni altera el normal funcionamiento de la democracia.

Lo cierto es que en un país en el que los hechos anormales son una práctica corriente, Kirchner no está dispuesto a aflojar en su manera de ver los derechos humanos. «A todos los actos que voy, la gente me pide que haga algo para que haya justicia. No me voy a quedar callado por más que la corporación chille», recita intransigente.

Es consciente de que muchas veces se va de boca y que sus palabras, más los gestos y declaraciones posteriores de ministros alcahuetes y otros seguidores, pueden ser observados como una clara intromisión del Ejecutivo en el Legislativo. Pero no está dispuesto a negociar. Tuvo un contrapunto con la Corte actual que, por escrito, le pidió mesura, respeto y equilibrio. Por respuesta, «K» hizo un elogio de la desmesura y de inmediato Diana Conti, miembro del comité de disciplina del Consejo de la Magistratura, descalificó al alto tribunal endilgándole un comportamiento menemista. Tras las objeciones de Strassera, Kirchner moderó sus ímpetus y aclaró que su intención no es interferir en otro poder. Pero mientras mandó a Conti y a Carlos Kunkel a morigerar sus planteos, señaló que su malestar no se circunscribe a la Cámara de Casación segundo tribunal en importancia después de la Corte sino a la lentitud de la Justicia en general, algo que es compartido por la mayoría de la ciudadanía. Sobrevoló causas de corrupción y el «caso Cabezas» y la derivación actual del expediente por el asesinato del reportero gráfico de «Noticias» cuando en el país imperaba el reino mafioso del extinto Alfredo Yabrán.

«Si cajonean los papeles, hay que decirlo. Esto no es avanzar sobre otra órbita. Esto lo voy a seguir a muerte», manifestó.

Su enojo debe haber llegado a los oídos de Bisordi, porque luego de asegurar que no aceptaría por televisión las órdenes de un presidente «más autoritario incluso que los gobiernos militares», tuvo un pico de presión y pidió una licencia de un mes. Este diario pudo saber que estaba molesto con sus colegas que enmudecieron en medio del pleito. «Estamos fusilados… vienen por nosotros y son imparables», deslizó otro de los miembros de la Cámara de Casación cuestionados por el PEN.

La ofensiva continuará. Las organizaciones de derechos humanos denunciantes se reunirán con los dirigentes kirchneristas el próximo 12 de abril. Se especula que lo podrían hacer en la Casa Rosada, para dar una señal contundente contra «los que trabajan poco y cobran sueldos de 16.000 pesos por mes».

Orgullosa de su independencia, la Corte de la era K, pretende limitar al Presidente sin demasiados «ruidos mediáticos». El titular del cuerpo, Ricardo Lorenzetti, de muy buen trato con Cristina Fernández, considera que el tribunal «debe funcionar como una suerte de fiscal de la república». Nunca lo dirá en público, como tampoco lo harán Argibay o Juan Carlos Maqueda, pero cree que Kirchner tiene un comportamiento hegemónico al que «alguien debe ponerle freno».

Lo curioso es que en la Corte, no sólo le echan la culpa a Kirchner sino que también le endilgan responsabilidad a la oposición. «Está dormida», dejan trascender, al tiempo que se siente desconcertada por las comparaciones odiosas de Diana Conti, quien es muy amiga de Argibay, de la que fue secretaria de un juzgado.

Una alta fuente de la Rosada confesó a este diario que tras la pelea con Birsordi, «un hombre de derecha irascible y racista», se buscará descomprimir el tema a través del diálogo, separando la paja del trigo y dándole un fin a juicios que se parecen al cuento de la buena pipa. En esta labor, tendrá un cometido clave el juez instructor Luis Cabral.

¿Volverá Bisordi a sus funciones dentro de un mes? Seguramente prolongará su licencia unos meses más hasta su jubilación, vaticinó otro miembro del gobierno para el cual la suerte del juez ya está echada.

Como el 2007 es un año marcado por la elección general de octubre, no debe descartarse un uso electoral del entuerto. Sonados casos de corrupción también serán puestos bajo la lupa. Por ejemplo, el que involucra a la familia mendocina Greco, que reclama una indemnización del Estado, tras un azaroso trámite judicial. Un magistrado había ordenado que se le pague una indemnización, pero como el procedimiento fue irregular, se paralizó en el Senado a fines del año pasado.

En el gobierno, quieren cargar esa pesada alforja sobre las espaldas de Roberto Lavagna. Y los radicales que apoyan hoy al ex ministro de Economía, se aprestan a embestir contra Felisa Miceli, y por ende contra el presidente Kirchner. En este tema hay, igualmente, puntos oscuros y retardos inexplicables en la esfera judicial.

ARNALDO PAGANETTI

arnaldopaganetti@rionegro.com.ar  

Continuó a todo furor el entredicho Ejecutivo-Justicia por el retardo en causas de derechos humanos.


Comentarios

Para comentar esta nota debes tener tu acceso digital.
¡Suscribite para sumar tu opinión!

Suscribite

Logo Rio Negro
Elogio de la desmesura