Emanuel y sus ganas de vivir partieron a Cuba

El bebé roquense viajó ayer para operarse en la isla. Emocionante despedida de los allegados.





ROCA (AR).- El viaje tan ansiado por la familia Cuello y por el que tantos vecinos de la región lucharon finalmente se concretó ayer. Pasado el mediodía, más de un centenar de personas despidieron a Emanuel, que partió rumbo a Cuba en un avión sanitario desde el aeropuerto de Roca.

El vuelo estaba previsto para las 9.30, pero debió posponerse por la falta de asimilación del pequeño al respirador. Una vez superado este inconveniente, una ambulancia trasladó al bebé de 11 meses hasta el aeropuerto «Arturo Illia».

Desde tempranas horas fue constante la presencia de familiares y amigos por los pasillos del Sanatorio Juan XXIII, donde el niño permaneció hospitalizado por más de siete meses. En ese instante todo era ansiedad.

El trabajo previo al traslado fue controlado de cerca por los padres, médicos del sanatorio y por un profesional que arribó a Roca, con el avión sanitario provisto por Cancillería.

Cerca de las 11 de la mañana, Patricia, mamá de Emanuel, salió de la habitación de cuidados intensivos y anunció que habría que esperar, ya que Emanuel no se aclimataba al respirador. Mientras tanto, las personas que permanecían en el lugar esperaban con nerviosismo que la puerta se abriera y se concretara la tan esperada salida del bebé.

Este hecho se produjo alrededor de las 12.15 cuando Gabriel, el padre, y los médicos dejaron la habitación junto a Emanuel.

El traslado se iniciaba un día después de que el bebé sufriera una descompensación que llevó a la postergación del viaje, previsto originalmente para las 14 del jueves.

En el acceso al nosocomio privado, la ambulancia y una veintena de personas esperaban por su salida.

En en lugar comenzó la despedida de los padres y los médicos y enfermeros de terapia que cuidaron a su hijo. Ese fue el primer momento emotivo de la jornada.

En el aeropuerto, más de cien personas despidieron a la familia Cuello. Los abrazo y besos entre los padres y familiares fueron constantes durante varios minutos.

En el vuelo partieron, junto a Emanuel y sus padres, los dos facultativos que lo atendieron en Roca y un médico aeroevacuador que llegó desde Buenos Aires.

En el momento en que se encendieron los motores del Learjet 35, las personas presentes en el lugar saludaron la partida del pequeño haciendo flamear, en sus manos, pañuelos blancos. Desde el interior del avión, Patricia y Gabriel respondieron a las manifestaciones de afectos.

Cerca de las 13, el avión giró en busca de la pista, y en el instante en que los motores funcionaban a pleno, un lluvia de aplauso anticipó el despegue. Fue el segundo momento emotivo del día.

Según las previsiones realizadas por uno de los pilotos de la aeronave, el vuelo, sin contabilizar las escalas, demoraría alrededor de nueve horas.

Las tres escalas previstas en el itinerario no permitían establecer un horario de arribo.

La primera parada técnica estaba prevista para realizarse en Resistencia , la capital de la provincia de Chaco.

Luego, se harían dos nuevas escalas en Santa Cruz (Bolivia) y en Manao (Brasil) para después tener allanado el camino hacia La Habana.

Se pudo saber que la operatividad del avión no requería de tantas escalas y esto obedeció a una cuestión netamente médica.


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