“Emergencia ambiental en Rincón de Emilio”



El barrio Rincón de Emilio está sufriendo desde hace tres años una sobredensificación poblacional producto de un cambio en el nomenclador del barrio que se hizo en forma inconsulta, sacando el de tipo residencial. La aparición de un gran negocio inmobiliario y el afán comercial de los vendedores de lotes han llevado al barrio a una serie de construcciones en propiedad horizontal que podemos decir que está fuera de la posibilidad de funcionar correctamente porque la infraestructura de servicios es muy inoperante y la falta de cloacas se lleva la peor parte. Ésta es una situación muy peligrosa para la salud de sus habitantes ya que en análisis bacteriológicos del agua freática del lugar (la napa está a 1,20 metros) aparecen colonias de la temida bacteria escherichia coli. Esto representa un peligro –no ya un riesgo– para la salud en especial de los niños que juegan por la calle y están en contacto con los desbordes de los pozos negros y sus efluentes. La sobredensificación trae esta consecuencia por la aparición de pozos ciegos en cantidad no resistida por el frágil medioambiente y que los constructores realizan como paliativo para dotar a una edificación de 20 departamentos de alguna solución precaria y muy transitoria a los efluentes. La OMS define que un habitante desaloja al medio 200 litros de efluentes por día y esto, para un edificio como el del ejemplo, representa 16.000 litros de efluentes diarios. No hay pozo ciego que soporte tamaño caudal por mucho tiempo; luego éstos colapsan y el desborde lo vemos en las calles donde juegan nuestros hijos. La proyección futura de habitabilidad del barrio para dentro de dos años es de 11.000 vecinos, por las obras en ejecución y a ejecutar; téngase esto en cuenta para el análisis. Aparecen, aparte de este impacto negativo, otros propios de la sobredensificación poblacional: 1) polvo en el aire por sostener un masa de vehículos enorme por calles estrechas de sólo ocho metros de ancho, 2) contaminación del agua potable por entremezclado en la toma con las freáticas, 3) riesgo potencial de inundación aguas abajo de las represas, con edificios realizados sin tener en cuenta la cota de inundación, que marca al menos 80 centímetros de despeje, 4) el barrio cuenta con una única vía de escape hacia la barda en caso de emergencia por las represas, 5) la desforestación por la sustitución de árboles por edificios, 6) el aspecto inmobiliario, donde los vecinos verán perder el valor de sus propiedades por el hecho de la aparición de megaconstrucciones en un barrio residencial, y 7) la falta de advertencia al comprador de todas estas cuestiones que deberían ser instruidas para no tornarse en algo inesperado. Como se observa, esto es suficiente impacto negativo como para declarar la emergencia ambiental y tomar rápidas medidas no sólo para detener el proceso sino también para remediar el daño ya ocasionado. Esperamos la respuesta urgente del municipio y su actuación como protector de la vida social del barrio Rincón de Emilio. Por otro lado, no olvidemos que la Constitución nacional prevé la intervención tanto del habitante como de las autoridades para paliar hechos que atenten contra el medioambiente y la calidad de vida, sin soslayar el tema de la salud pública, que debe ser aún mucho más protegida. Ing. Jorge Tramaglia DNI 4.378.203 Neuquén


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