Emociones encontradas

Políticos débiles y sindicatos exaltados en días de campaña. Alerta en los gastos públicos por los compromisos electorales.





La campaña electoral todo lo modifica. La ductilidad y la rigidez pueden emerger al mismo tiempo.

Los principios se flexibilizan. Las pretensiones se acumulan y los reclamos se endurecen.

Aun sus defensas, los diputados justicialistas Mario Colonna y Alcides Pinazo desertaron de sus lineamientos críticos, como fueron las denuncias del contrato del agente financiero, el manejo irregular de las empresas y las fallas en la defensa costera. Optaron por alinearse al oficialismo con un argumento endeble: la reelección del proyecto K. Hay incentivos terrenales para esos gestos: promesas de direcciones generales o subsecretarías en Salud y Turismo y Producción.

Esta flexibilidad que se repite con otros protagonistas contrasta con la estrechez del congreso de la Unter, que desestimó el ofrecimiento salarial de Educación, con propuestas de 35 a 40 millones anuales.

El gobierno cumplió un objetivo coyuntural: no hay paro y no hay conflicto. Sólo por ahora, pues la Unter requirió otra convocatoria urgente de paritarias de mejoramiento de ofertas. El gremio pretende que Educación combine el monto bonificable no remunerativo de 80 pesos (en bolsillo serán de 100 a 250 pesos) con otro aporte al básico. Unter sufre la dualidad de buscar más ingresos para los suyos pero no quiere seguir aceptando «sumas en negro».

El primer reflejo gubernamental de ayer fue redistribuir esos recursos en otras ofertas. Las partes volverán a paritarias en la segunda semana de abril. Serán jornadas complicadas.

Saiz se esfuerza en mantener la paciencia en la negociación con los docentes. Para peor, el destino lo obligó a poner los ojos en el conflicto de Neuquén. Ocurre que los empresarios de Bariloche lo llamaron para que intervenga, ya que los cortes de rutas afectan las mini-vacaciones previstas para esa región.

Más solicitudes recaen en Casa de Gobierno. Expresiones que se multiplican y tironeos que se computan en la campaña electoral.

La Nación reiteró su temor y advertencia por el crecimiento del gasto público, especialmente en las provincias. En principio, el Tesoro nacional profundiza las demoras en sus transferencias específicas, como en los recursos para las viviendas o del propio Fondo Educativo.

El envío que en la semana llegó a Río Negro fue el primer aporte de 55 millones del convenio de financiamiento con Nación. El ministro Pablo Verani lo atesoró, temeroso de futuras limitaciones.

Las ejecuciones del primer bimestre concluyen con una masa mensual de unos 85 millones. Creció 20 millones o un 30% en un año. El alza responde a subas salariales, pero también al crecimiento de la planta de personal.

Cuadros, promedios y proyecciones se amontonan en los despachos de Hacienda. El aumento de los haberes públicos (enero 2006-enero 2007) fue del 23%. Los docentes promedian el 20% y sus pares del Ejecutivo rondan del 14 al 17%.

¿Dónde están los haberes que desequilibran? Los judiciales que lograron subas promedios de un 50% desde enero del año pasado. El costo salarial en ese poder creció de 3.962 a 5.909 pesos. Arroja un haber medio y neto de 4.200 pesos (con marcadas diferencias entre jueces y empleados) frente a los 1.500 pesos en el Ejecutivo.

La otra variable la planta de personal también tiene ribetes para alertarse: el crecimiento anual ronda el 5%. El registro consigna 1.500 agentes más, es decir, cuatro incorporaciones diarias al Estado. El ranking porcentual de la suba: administración central casi un 7%, legislativo con 6%, Justicia con 5%, docentes con 4%, salud con 3,5% y policías con 1%. Otra visión: estos últimos tres sectores reúnen unos 1.200 ingresos.

Ya no hay aumentos records de la recaudación propia y los ingresos de la Nación mantienen un crecimiento moderado. Un escenario para atender en un proceso de reclamos cuando los gobiernos son demasiados proclives a ceder recursos en días de campañas.

Ya persiste el inconcluso panorama salarial de los docentes. La Unter, tarde o temprano, concluirá con otro aumento (en noviembre se le otorgaron 70 pesos bonificables no remunerativos). Una decisión que abrirá una asignatura con el personal del Ejecutivo.

El secretario general de UPCN, Juan Carlos Scalesi, fue anoticiado de las ofertas para los docentes y escuchó compromisos ciertos. «Cerramos con la Unter y, después, hablamos con vos», fue el mensaje de Casa de Gobierno.

El gremialista sabe esperar y tiene sus compensaciones. Saiz rubricó el decreto/ley que creó un instituto de Capacitación de empleados públicos (IPAP), cuyo manejo en los hechos estará en manos de los upeceístas. Una estructura que pronostica un presupuesto anual cercano al millón de pesos.

El cuadro electoral expone a Scalesi en un difícil equilibrio. Ubicado del lado del oficialismo, el gremialista cuida su relación con Miguel Pichetto. No hay críticas suyas que alcancen al senador. Hay varias explicaciones, pero el dato insoslayable es la amistad y compromiso del mandamás nacional de UPCN, Andrés Rodríguez con Pichetto. Por eso, Scalesi no dejará mal parado a su jefe del gremio. Así, UPCN mantiene aún las formas. Algunos trabajan en el Frente, pero muchos más delegados actúan con el oficialismo.

En su adoptada prudencia, Scalesi no aportó ningún gesto que permita especular con que aceptaría la postulación a diputado nacional por la Concertación de Saiz. Un espacio ofrecido para la CGT que se incorporó al oficialismo. Sin mayores análisis, Scalesi deja que Rubén Belich se ilusione con esa opción. El resultado electoral develará el destino de los candidatos de octubre.

Antes habrá que esperar qué ocurre con la elección provincial del 20 de mayo. Un escenario todavía impredecible a 50 días del comicio. La sensación general es fluctuante: el Frente osciló entre la depresión por los incidentes del congreso partidario y el éxtasis por el recibimiento del presidente Kirchner a la fórmula Pichetto-Arriaga. Iguales hechos originaron emociones encontradas en los hombres del oficialismo.

Animos alterables. Las encuestas consignan de 35 a 50% de indecisos. Cada diseño partidario está puesto en ese segmento electoral.

En el gobierno se confía en que los votos reflejen el alto porcentaje de esos indecisos que admiten que no apoyarán a Pichetto. Una conclusión que se acepta en el Frente. Esta probabilidad se insinúa en Cipolletti, pues la diferencia frentista lejos está de las previsiones originales en ese reducto arriaguista.

Esos mismos sondeos pronostican crecimientos importantes si el electorado advierte un gesto favorable de Kirchner. Un objetivo nada sencillo, pero que la fórmula Pichetto-Arriaga está abocada a intentar. La presencia del Jefe de Gabinete, Alberto Fernández que será en Cipolletti es el primer desafío. La meta máxima: la visita de Cristina Fernández. Una promesa que Pichetto guarda íntimamente y que su confirmación dependerá más de los próximos sondeos que de la sólida relación existente entre el senador y la primera dama.

Saiz sabe de los riesgos si en Río Negro se amplían los gestos K a favor de Pichetto. Pero, el gobernador mantiene la confianza mientras le crea a Kirchner que ni él ni su esposa vendrán a Río Negro. Para el resto de la campaña, el oficialismo buscará la disputa que más le conviene: la personalizada entre Saiz y Pichetto.

La contracara corresponde al Frente. El senador no hace mención al gobernador sino que encuadra la compulsa con un radicalismo de más de dos décadas en el gobierno rionegrino y los mismos dirigentes. Sobran cuestionamientos a la gestión y al aparato provincial.

Esa estructura estatal que otra vez sabe de la expectativa y de los riesgos en el sostenimiento del poder bucea en las debilidades y conoce cómo modificar lealtades.

 

ADRIAN PECOLLO

pecollowa@yahoo.com.ar


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