Trabajar sin jerarquías ¿es un mito?

Actualmente las empresas apuestan por modelos mucho más dinámicos que deconstruyen los escalafones. ¿Cómo funciona esa deconstrucción hacia lo horizontal? ¿Tiene realmente ventajas?

19 oct 2018 - 00:00

Antes todo era muy distinto. El jefe decía algo, los empleados obedecían y punto. Hoy esos modos de trabajo están totalmente “out”, y las empresas apuestan por modelos mucho más dinámicos que deconstruyen las jerarquías. ¿Cómo funciona esa deconstrucción hacia lo horizontal? ¿Tiene realmente ventajas?

“Hoy vemos cómo el mundo laboral da un giro muy interesante, que va más allá de las áreas de trabajo”, comenta la profesora Michaela Moser. “El cambio se está dando incluso en clínicas y hospitales, donde siempre hubo una organización piramidal muy clara”, observa.

Según la experta, el giro que se vive se da por un cambio de valores en las plantas laborales. En muchas áreas faltan especialistas, y eso, sumado a los cambios demográficos en el crecimiento de la población formada, puede llevar a que el empleado tenga mucho más poder.

Moser ha observado que las generaciones jóvenes muestran una tendencia muy marcada a no querer trabajar en escalas verticales sino, en todo caso, estableciendo vínculos de cooperación. También se nota entre los estudiantes, que quieren que se los trate de igual a igual, quieren que se los convenza, no recibir órdenes solamente.

Es decir, por un lado, la transformación se está dando en el plano de los empleadores y, por otro, hay cambios propios de la transformación digital que exigen nuevos tiempos. Si uno no es ágil y dinámico, la empresa quedará a la vera del camino.

Esto que parece tan simple implica que es necesario fomentar una verdadera cultura del aprendizaje y que ese aprendizaje debe ir claramente de la mano con un camino de progresos gradual. Esta segunda parte es muy importante, porque cuando nos vemos ante interrogantes muy complejos o caóticos, nunca podemos saber cómo será todo el camino: Es fundamental que sepamos tomar decisiones paso a paso, en cada situación, y luego, una vez que avanzamos, pensemos en el próximo paso.

Este tiene algo que ver con que ahora, en la era digital, los sistemas se han vuelto complejos y caóticos en todas partes. Nadie puede prever cómo se desarrollará el rubro de su empresa y qué demanda habrá en unos años, con lo cual la planificación de las compañías nunca puede ser estática o muy a largo plazo.

Decisiones y trabajo

Las decisiones y las formas de trabajo deben ser sometidas permanentemente a revisión.

Eso también genera cambios en el modo de dirigir un emprendimiento. Al estar constantemente ante escenarios nuevos o cambiantes, es crucial tener como regla básica el “win or learn” (ganar o aprender).

Si hay algo que no salió, debemos preguntarnos de inmediato: ¿qué aprendemos de esto? Al responder, todos verán más claramente qué es lo que está sucediendo en el contexto.

Los jefes deben olvidar que alguna vez decidían todo solos. Ahora pueden plantear la dirección y algunas pautas básicas, no más. Las decisiones deberían ser tomadas en equipo. Eso ayuda a que se llevan rápidamente a la práctica.

De todos modos, el trabajo dinámico y horizontal no significa que no haga falta tener una conducción. Lo importante en ese caso es que la nueva estructura no sea un dictado de arriba hacia abajo, sino que se deje cierto margen para que los empleados se involucren. Desarmar las jerarquías exige bastante tiempo y paciencia, no es algo que se haga de un día para otro.

Siempre habrá un jefe y un director ejecutivo, incluso por el simple hecho legal. Debe haber responsables ante la ley, pero lo decisivo es el grado de “autoridad” que se le dará al resto de la estructura, sobre todo teniendo en cuenta que existe una conducción o dirección formal y otra legitimada ‘social’ o grupalmente.

Por supuesto, la autoridad legitimada por el grupo suele ser mejor aceptada por todos.

Como siempre, cada caso es distinto. Lo fundamental es observar muy bien qué tipo de dirección se tiene, cuál es la situación de la empresa y la estructura en la que opera la planta. Los expertos están convencidos de que el éxito dependerá de si uno adapta la nueva estructura a las necesidades de su empresa. No hay una receta que se pueda aplicar por igual a todos.

“Hoy vemos cómo el mundo laboral da un giro muy interesante, que va más allá de las áreas de trabajo”,
comenta la profesora Michaela Moser.
Esto implica que es necesario fomentar una cultura del aprendizaje y que éste debe ir claramente de la mano de un camino de progresos gradual.

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