Empresarios presionan por acuerdo con China

Piden que se agilicen los trámites para poder acceder a un mercado clave para la actividad

Cerezas patagónicas

Amplia disponibilidad de tierras,

un clima ideal que permite obtener frutos de alta calidad, una actividad que es netamente exportadora, combinada con su alta capacidad de generar empleo, hacen del cultivo de cerezas una de las promesas de la región.

Del otro lado del globo, los más de 1.350 millones de habitantes chinos son una demanda potencial que invita a creer que hay mucho por invertir, mucho por crecer y mercado esperando por los frutos argentinos.

Durante la temporada 2014/2015, las exportaciones totales de cerezas argentinas alcanzaron las 4.300 toneladas. La cifra refleja un incremento, en volumen, del 160% interanual.

Para esta temporada, las proyecciones muestran una caída en la producción producto de las heladas primaverales tardías y las lluvias de primavera.

La cereza es una producción joven en el país, en la que un conjunto de emprendedores trabaja mancomunadamente desde hace tiempo para lograr el crecimiento de los volúmenes producidos y la apertura de nuevos mercados.

En ese marco, se creó la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (Capci), que representa al 70% de los productores argentinos, oriundos de las provincias de Mendoza, Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz.

A fines del 2014 tuvo lugar un hito para la producción de cerezas de la zona y para el intercambio comercial de la región en general: un vuelo de exportación partió desde Neuquén, de forma directa y sin escalas hasta Hong Kong, transportando las cerezas de cinco empresas productoras de la región. El envío se logró mediante la gestión conjunta de Centro Pyme-Adeneu, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Aduana, Senasa y la Provincia de Río Negro.

El objetivo de los productores ahora es obtener la entrada al mercado chino.

El gigante asiático está hoy vedado a las cerezas argentinas, ya que no existe protocolo fitosanitario que habilite la entrada de la fruta. Para lograr la aprobación, el sector viene trabajando junto al Senasa en planes de mitigación de plagas de acuerdo a las exigencias de las autoridades chinas, lo que implica un plan a largo plazo, altos niveles de inversión y un control establecimiento por establecimiento.

Actualmente, el 40% de la producción nacional de cerezas tiene como destino Hong Kong. Desde allí, una pequeña parte traspasa las fronteras para ingresar a China. El resto de la producción argentina se distribuye entre Estados Unidos (36%), Europa (23%), Reino Unido (15%), Medio Oriente, Asia y América Latina.

En contacto con “Río Negro Rural”, Aníbal Caminiti, gerente ejecutivo de Capci, manifestó: “Necesitamos urgentemente abrir nuevos mercados, que se encuentran principalmente en Medio Oriente y en Asia, porque son más competitivos y porque existe un margen para que la actividad pueda seguir creciendo”.

La gestión del gobierno argentino para lograr la entrada al país asiático tiene como objeto la exportación de un conjunto de productos que representan a distintas economías regionales. En la lista figuran los cítricos, las manzanas y las peras, las uvas de mesa, los arándanos y las cerezas. Los dos primeros ya recibieron la aprobación del protocolo y se espera que antes de fin de año suceda lo mismo con la uva de mesa. El año 2016 sería el turno de los arándanos y recién en el 2017 se abriría paso a la cereza. Una larga espera de dos años antes de que el producto argentino pueda ingresar de manera directa al mercado más importante del mundo.

La aprobación del protocolo es un trámite que avanza sobre la base de cuestiones técnicas y gestiones políticas.

Los productores afirman que todos los pasos técnicos previos están cumplimentados y que sólo resta la decisión política de avanzar en las gestiones con el gobierno chino, para acortar los tiempos de aprobación.

Carlos Enríquez, socio gerente de la firma Vista Alegre, una de las productoras más importantes de la región, indicó: “Dada la excelente relación que el gobierno nacional tiene con el gobierno chino, nosotros planteamos la posibilidad de que, al mismo tiempo que los inspectores chinos realicen el relevamiento del arándano en el 2016, se pueda llevar a cabo la certificación para la cereza”.

Las perspectivas para la actividad son prometedoras. Los empresarios avizoran que el cambio de gobierno puede modificar el escenario macroeconómico y que las prioridades políticas podrían ser distintas. Es por ello que temen haber remado con esfuerzo durante años para quedar a pocos metros de la costa. Intuyen que una gestión del gobierno saliente es lo único que resta para que el mercado chino se abra definitivamente.

La temporada que viene no será tan buena en volúmenes como lo fue la 2014/2015. A la merma natural que se produce en los rindes de las plantas luego de una cosecha récord, se suman las heladas que azotaron la región y habrían afectado parte de la fruta. Las estimaciones indican que la temporada 2015/2016 traerá una cosecha al menos un 30% menor que el año pasado.

Pese a ello, el optimismo reina entre los productores. “La cereza es uno de los pocos sectores frutícolas que mantienen competitividad, además del arándano. Ello es posible porque no se trata de un commodity sino de una fruta de corta estación. A ello se agrega que podemos producir en el hemisferio sur y vender al hemisferio norte, que es el mayor consumidor de estos frutos”, indicó Caminiti.

Lograr la libre entrada de la cereza a China forma parte de un plan en el que el ideal sería alcanzar el arancel cero. Un beneficio con el que Chile cuenta desde hace años. El país trasandino es el segundo mayor productor de cereza del mundo, condición que alcanzó en sólo diez años, período en el cual multiplicó los volúmenes producidos por diez, superando en el 2014 las 100.000 toneladas exportadas.

Los empresarios del sector en Argentina son conscientes de las distancias. “No pretendemos competir con Chile. China es el mercado que mejor paga. Y lo que entendemos es que, si logramos acceder, la actividad se va a multiplicar en la región, porque no es sustituta de ninguna otra actividad, más bien es complementaria”, señaló Enríquez. “Con el mercado abierto, seguramente seremos mucho más atractivos para posibles inversores que ven el potencial de la región por clima, calidad de suelos y de logística”, agregó.

Diego Penizzotto

diegopenizzotto@rionegro.com.ar


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