Historia de un matrimonio: o cómo brilló Paul Newman y se apagó el esplendor de Joan Woodward

“The Last Movie Stars”, el documental que acaba de estrenar HBO Max es una monumental, amorosa, pero también objetiva reconstrucción de la vida de dos estrellas que brillaron juntas apenas unos años. El se convirtió en mito, ella se fue apagando.





Paul Newman. Con sólo escuchar su nombre aparecen sus ojos celestes, y seguro Butch Cassidy, y Hud, y su pelo corto, y su elegancia. No pasa lo mismo con Joanne Woodward, su mujer. Ella aún vive, tiene 92 años, y sin embargo, es como si su esplendor se hubiera apagado hace mucho, extinguido. Como si en algún momento, se hubiera salido de la escena.
Algo de eso hay.


Por estos días, HBO Max estrenó un maravilloso documental en seis capítulos que se llama “The Last Movie Stars”. La serie la dirige el actor, director, guionista, novelista y ocasional músico, Ethan Hawke, que a sus 52 años es quizás una de las personas más creativas e interesantes de Hollywood.

Por zoom, Ethan Hawke, se reunió con muchos actores para darle forma a este gran documental.


Durante la pandemia , los hijos de Paul y Joanne le pidieron al Ethan Hawke que hiciera un documental sobre sus padres. El pedido fue una sorpresa. Más glorioso e intrigante fue el material.

Antes de morir en 2008 por un cáncer de pulmón, Paul Newman había pensado en escribir una biografía sobre su gigantesca carrera, que incluye más de 45 películas, muchas de ellas inolvidables. Para eso, grabó cientos de entrevistas con cientos de actores, directores, guionistas. Pero poco antes de morir, decepcionado o inseguro, quemó todos los cassettes. Previsor, uno de los hijos transcribió esos audios antes de que desaparecieran en el fuego y eso es lo que le entregó a Hawke: una caja enorme con todo el material mecanografiado.


Lo que se ve en pantalla es la reconstrucción monumental, amorosa, pero también objetiva, no sólo de la vida de una de las parejas más representativas y exitosas de Hollywood, que estuvo casada por 50 años, sino también de un tiempo, y una concepción del cine, y de la actuación.
Y lo que se ve también es cómo, mientras nace la estrella y el mito de Paul Newman, se apaga el resplandor de Joanne
.


“Muchos de nosotros perdemos nuestros sueños. Pero la mayoría de nosotros no tenemos un compañero con los mismos sueños. El de él, se vuelve realidad una y otra vez. Cuando se casaron, ella era la estrella. Pero lentamente, ella se vio cambiando pañales, cocinando para bebés. No obtener lo que quieres es duro. Pero obtener lo que quieres y luego ver lentamente cómo te lo quitan es un problema diferente”, dice la voz en off del documental, mientras vemos imágenes de Joanne Woodward, la que fue una enorme, talentosa y elogiada estrella, actuando una de las peores películas posibles de su carrera. Una película que ella misma odió. Tanto que desea que el director esté en el infierno.
De alguna manera, Joanne se había convertido en la mujer de Paul.


“Cuando era joven, quería actuar. Y debo admitirlo: no dejé que nada se interpusiera en mi camino… hasta que tuve hijos. Espero que los niños entiendan que aunque adoro a todos y a cada uno de ellos, si tuviera que hacerlo de nuevo…quizás no tendría hijos. Los actores no son buenos padres”, cierra ella uno de los capítulos, con amor, con frialdad. Son las palabras que Joanne dijo en una entrevista y que fueron rescatadas para este documental.

Joanne, Paul, y todos los hijos: los de este matrimonio y los del anterior.

Luces y sombras



Ethan Hawke hace un movimiento inteligente para recrear todo lo que tiene entre manos y todo lo que ocurrió. Como es pandemia mientras se graba y cada quien está en su casa, encerrado, llama a un montón de actores reconocidos a través del zoom y a cada uno le asigna un papel para que se conviertan en las voces de los protagonistas. Así, George Clooney será la voz de Paul Newman, Laura Linney será Woodward, y Zoe Kazan, Sam Rockwell, Billy Crudup, Vincent D’Onofrio, Bobby Cannavale, Oscar Isaac, y Alessandro Nivola, prestarán sus voces para recrear las de Sidney Lumet, Sydney Pollack, Gore Vidal, George Roy Hill, Mark Rydell, y Martin Ritt.


Pero además, en una envidiable muestra de cómo conserva Estados Unidos su pasado audiovisual y sus registros, Hawke cuenta con imágenes incluso de cuando Joanne Woodward actuó como extra por primera vez en la televisión. Una perla tras otra.
Al principio del primer capítulo todo esto puede parecer un poco caótico. Pero enseguida todo se encauza y corre limpio y cristalino.

El Oscar para ella, el NO Oscar para él… Las cosas se darían vueltas pronto.


Con ese material de archivo es posible viajar hasta el inicio de todo. Y en ese inicio está la chispa que hizo explotar el big bang. El momento en que una joven y ambiciosa Joanne Woodward decidía que lo más quería en el mundo era ser actriz y que estaba dispuesta a dejarse la piel en el intento. Su talento, su carisma, la pusieron enseguida en la mira de grandes directores.

Joanne en «Las tres caras de Eva»


Lo que se ve es que Joanne es pura sonrisa y convicción. Un alma alegre, capaz de mutar para hacer ese papel que le valió el reconocimiento y su primer Oscar en 1958, por “Las tres caras de Eva”, en la que encarna a una mujer con múltiples personalidades.


Lo que se ve también es el momento en que se encuentran y se enamoran perdidamente.
Y lo que se ve, y quizás resulte tan conmovedor como el ocaso de la carrera de Joanne, son las enormes inseguridades con las que convivió Paul Newman durante buena parte de su carrera.


Más allá de la detallada y exhaustiva lista de películas en las que participaron juntos o por separado – que son un montón y hay títulos brillantes para volver a ver, títulos escritos por ejemplo por William Faulkner- lo mejor de este documental es lo conmovedor y crudo que resulta ver aquello que quizás no es tan obvio: el apagarse paulatino, la tensión de entrecasa, los miedos, las comparaciones, los dolores.


En el principio de su carrera, Paul Newman era menos que una cara bonita. Por edad, compartió aulas y sets de filmación con monstruos como Marlon Brando o James Dean, dos brillantes actores, dos mitos. Paul, lo dicen los directores entrevistados, ni siquiera era un buen segundo. Su chispa brilló gracias a Joanne, que confió en él.
De alguna manera, él empezó siendo el marido de Joanne. O como dice él en una parte del documental: “Soy simplemente una criatura de su invención”.


Aunque estuvieron 50 años juntos, no todo fue armonía. La muerte del sueño de Woordward, el estrellato confirmado de Paul (sobre todo tras la muerte de James Dean), el alcoholismo de él, la muerte por sobredosis de uno de sus hijos del primer matrimonio. La vida opaca detrás de las luces.

A Ethan Hawke, los hijos de Paul y Joanne le hicieron un enorme regalo. Y Hawke definitivamente no lo desperdició. “The last Movie Stars”, por suerte, es mucho más que la enumeración de éxitos de una de las parejas más importantes y talentosas de Hollywood. Es una recorrido sensible, respetuoso e inteligente por ese montón contradicciones, inseguridades, aciertos, miedos, dolor, miserias y genialidades que forman una vida. Incluso la de las últimas estrellas de cine.


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