En Chos Malal no cuidan las acequias y corren peligro
Entre la desaprensión de los vecinos y la inoperancia de las autoridades se pierde un patrimonio cultural de la ciudad.
Las acequias que le dieron vida a Chos Malal y que jugaron un rol fundamental en su desarrollo, se siguen destruyendo pese a que las mismas fueron declaradas patrimonio cultural de la ciudad.
Al accionar desaprensivo de los frentistas que cementan las acequias se suma el desinterés del municipio, que hace caso omiso a la situación que está generando la progresiva desaparición de las mismas.
Este fue un pueblo de aspecto colonial que en su época estuvo profusamente poblado de frutales y álamos, regados por acequias, pero el correr de los años y por la ejecución de obras se avanzara sobre las mismas.
En el 2007 las acequias fueron declaradas por ordenanza 2163 patrimonio cultural en virtud de su importancia productiva, histórica, urbanística y paisajística. Pero pese a la normativa ha existido una total desidia de los gobiernos municipales que no han hecho nada para garantizar su preservación.
Basta con recorrer la calle Sarmiento y la 25 de Mayo, donde los frentistas han llevado las veredas hasta las acequias, obstruyéndolas con cemento.
Algunas también están obstruidas por basura, en otros casos desaparecieron totalmente e incluso en algunas se encuentran de las cosas más insólitas como un poste con cableados de servicios como ocurre en Mitre entre Rivadavia y Justo.
Las obras no sólo generaron la desaparición de las mismas sino también la de los árboles, extraídos para instalar marquesinas.
Además de ser patrimonio cultural, las acequias son fundamentales para el riego del arbolado urbano que está agonizando porque las raíces de los árboles tomaban el agua que escurría por las mismas, cosa que ahora no sucede y en muchos casos los vecinos utilizaban el agua para riego de las calles en aquellos casos que las mismas son de tierra.
Por otra parte en época de lluvias las acequias hacen las veces de desagüe aluvionales, pero también han dejado de cumplir con este rol y el agua gana las calles produciendo anegamientos y malestar entre los vecinos.
El sistema de acequias formó parte activa de la ciudad, desde su fundación y estaban integradas a la dinámica productiva, estética y cultural del pueblo.
Un patrimonio cultural
que nadie respeta
Alertados del deterioro que se sufrían las acequias, en 2007 el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 1263 que las declaró patrimonio cultural por su importancia productiva, histórica, urbanística y paisajística. La Carta Orgánica le asigna al municipio un rol clave para preservar los valores históricos y culturales.
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