En clave de Y 5-07-03



"Aurora" siempre me emociona. Me emociona mucho, saben, algo me pasa en el centro, a la altura del diafragma. Como seguramente les pasa a ustedes, me gustan las marchas de la escuela, pero ésta tiene un no sé qué. Aunque me resulta, paradójicamente, la que más me cuesta cantar, porque la verdad, todo va más o menos bien hasta que llega la parte de "es la bandera de la patria mía", nada menos que ahí, ¿cómo voy a hacer mía la Patria, si empiezo ese mííí.. .y quedo como colgada del mástil, como quien dice? No sé de quién es la música, pero está hecha para las voces de pito de los pibes. Es para mí un misterio chino por qué me encantan esas vocecitas, y me crispa los nervios las mismas vocecitas en los dibujitos animados, o será que no son las mismas?

Pero saben, me reconcilié con "Aurora", la pude cantar, y disfrutar como hacía mucho que no pasaba. Ocurrió en la escuela pública 131 de Cipolletti, el 20 de junio, lugar al que recalé porque mi sobrina María Luz prometió la bandera. Resulta que en lugar del formal acto tradicional, en esa escuela le dieron mucho, pero mucho contenido.

Debería haber olfateado algo así cuando, días previos, la nena incorporó a la ya apretada agenda de sus padres, los talleres para armar el acto de la bandera. Durante varios días, niños, docentes y padres -el orden es arbitrario- decidieron cómo sería el asunto. Discutieron qué era para ellos la Patria, qué querían para nuestro país, a qué se comprometían con el juramento. Cuando habló la maestra que llevaba la batuta, y luego la directora, sus mensajes reflejaron esos contenidos, cosas como queremos una sociedad solidaria, donde todos tengamos las mismas posibilidades, donde los chicos sean respetados, que haya trabajo , que estemos todos incluidos...

Esto fue una parte. Prometieron la bandera, por supuesto, en un patio lleno de palomitas blancas y celestes de papel, y de globos. Globos de distintos colores, para reflejar la diversidad de gente que hizo la Argentina. Y que la hace. Cada alumno llevó un globo a su familiar, y después les entregaron una medallita, comprada con el aporte de todos, como recuerdo de un día especial.

Ah!, y había un mapa grande, que desenrollaron al final, un mapa con esos deseos llenándolo, con esa letra cursiva tan de maestra... Y qué más?

"Aurora". Estaba Aurora, pero la melodía era cantable, cantable para mí, quiero decir, y sospecho que para la mayoría también, una versión donde pude hacer mía la Patria, la pude cantar, qué les parece! Pude cantar "Aurora" del principio al fin. No sé si el detalle fue calculado en esos originales talleres, pero como si. Y el Himno lo cantó Víctor Heredia, y cuando llegaron los abanderados, a "Mi bandera" la cantó Fabiana Cantilo. Díganme una cosa, ya que estamos, ¿por qué ese casete no se consigue como cualquier otro, y sólo lo tienen las escuelas? Debería estar hasta en los quioscos: déme caramelos, cuatro fotocopias y las canciones patrias...

A lo mejor, esta conmemoración tan particular no fue tan particular. A lo mejor, en muchos establecimientos escolares algo parecido pasó o pasará; pero si no es así, sería bueno que lo fuera. A don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano le habrá gustado, esté donde esté -yo creo que está- él, que desoyó los consejos del poder del momento, que indicaba que no había que llevar la cosa tan lejos, que podía ser demasiado irritante, en fin, todas las justificaciones de la cobardía disfrazadas de prudencia Pero bueno, la izó nomás, y estos chicos la prometieron haciendo cable a tierra con la Patria concreta, y sus pequeños enormes deseos se fueron al cielo, que miren, y eso no lo podían prever en los talleres, estaba como corresponde, azul con nubes blancas y un sol que no era el de la guerra, o ¿sí? Quizás sólo cambiaron los enemigos. Ahora tenemos otros, como el hambre, la falta de trabajo, la discriminación, la ignorancia... Los verdaderos enemigos.

Tuve toda la sensación de que podemos vencerlos.

Beba Salto

bebasalto@hotmail.com


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