En el nombre del ídolo

Ariel Ortega marcó de penal el gol que puso arriba a Newell’s sobre River.



Primer tiempo. Cuarenta y tres minutos. El partido está a punto de tomar un rumbo definitivo. Pero los estados de ánimo juegan tanto como las gambetas y los quites. Marcelo Gallardo pudo darle a River, con un penal, el 3-0 a dos minutos del final de la primera parte. Pero su remate fue débil, lo suficiente como para que Justo Villar se incline a su derecha y se lleve a sus manos la sentencia ‘millonaria’. Fue un tiempo para cada uno, con la diferencia de que Newell's supo ser mucho más contundente que los “millonarios”, que en la etapa final volvieron a sentir el desgaste por haber jugado entre semana por la Copa Libertadores, como les había ocurrido cuando perdieron su primer partido, ante Estudiantes en La Plata. River comenzó a ejercer una clara supremacía en la mitad de la

cancha, a partir del trabajo de contención de Javier Mascherano, del manejo de pelota de Luis González, del despliegue criterioso de Víctor Zapata y el talento de Marcelo Gallardo. La apertura había llegado a los 9, cuando Farías definió ante la salida de Villar. River estiró la ventaja cuatro minutos más tarde: tiro libre de Gallardo y toque goleador de Farías, libre de marcas y en posición dudosa. Lejos de especular con la diferencia favorable, River siguió atacando y lastimando a un Newell's que no conseguía hacer pie y era desbordado.

 

Cambiar y remontar

A los 28, Arsenio Ribeca ensayó un cambio para intentar frenar el aluvión ‘millonario’: Adrián Lucero ingresó por Nicolás Spolli. Entonces armó una línea de cuatro en el fondo, haciendo retrasar a Luciano Vella, mandando a Lucero de lateral izquierdo y a Belluschi, quien venía jugando como volante por izquierda, al costado opuesto del mediocampo. Pero a los 43, Lucero le cometió penal a Fernández y River dejó pasar la chance de adueñarse definitivamente del juego porque Villar tapó el remate anunciado y hacia la izquierda de Gallardo. La historia comenzó a darse vuelta a los cinco de la etapa final, cuando después de un manotazo de Costanzo y de un rebote, Belluschi la mandó al gol desde un difícil ángulo cerrado. Recuperado anímicamente, Newell's fue por el empate y lo consiguió: a los 8, Capria le metió un cabezazo cruzado a un centro de Vella ante la sorpresa de todo River. Los dos volvieron a atacarse mutuamente. Sobre los 19, el partido dio un vuelco definitivo. Costanzo lo bajó a Belluschi dentro del área y Ortega cambió el penal por un gol que no gritó. Y, ya en tiempo de descuento, el propio Belluschi convirtió el triunfo en goleada. (DyN/AR)

 

Astrada y los errores

Autocrítico a la fuerza después de tan increíble derrota, Leonardo Astrada aceptó que River “cometió muchos errores” en el segundo tiempo: “Cometimos muchos errores, especialmente en el segundo tiempo. Lamentablemente nos metimos muy atrás sin ninguna necesidad, ya que teníamos suficiente ventaja como para manejar los tiempos y seguir controlando el desarrollo sin urgencias”, evaluó. Astrada también señaló que “no supimos manejar bien la pelota en los momentos claves del partido” y opinó que la impensada levantada de un rival que parecía rendido se debió primordialmente “a nuestros errores defensivos”. En el otro vestuario era todo felicidad. En la celebración, Ariel Ortega se tomó un tiempo para disculparse ante los hinchas de River por su gol: “Les pido perdón a todos los hinchas de River por haberle convertido un gol. Ellos saben que yo me identifico con los colores de River, pero también que ahora mi presente es Newell’s y ahora le debo todo mi esfuerzo a este equipo”, expresó un emocionado y algo atribulado ‘Burrito’. El gol de Ortega fue fundamental, porque desequilibró por primera vez el marcador en favor de Newell’s. De todos modos, y acaso algo diplomático, aseguró que “River es un gran equipo y es el gran candidato” a ganar el título. (Télam)

LA FIGURA Fernando Belluschi. El volante aportó dinámica y mucho criterio. Además marcó por dos.  

Fernando Belluschi. El volante aportó dinámica y mucho criterio. Además marcó por dos.


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