“En homenaje a mi perro Twiter”

Redacción

Por Redacción

Hace unos siete años, por mediados de octubre, siendo un minicachorro, te metiste en casa con tu hambre, tu frío, tus garrapatas y tus inmensas ganas de vivir. Disputaste la comida del gato, soportaste los escobazos y las manguereadas, todo. ¡Y lo lograste! Te aquerenciaste y día a día fuiste creciendo y metiéndote en la familia… Y pasaron los días, los años, te convertiste en el dueño de la situación, con tu espíritu rebelde, curioso, juguetón, tierno. Todo bien hasta que el viernes 16, al final de la tarde y en medio de la alegría del paseo con tu amiga Charlote, fuiste a dar con tu cuerpo contra el único vehículo que circulaba de paseo en la costanera de Playas Doradas (¿pueden creer? Sí, el único, válgame Dios, ¡el único en toda la costanera!) y te fue muy mal. Una hora después tu alma generosa nos abandonaba, dejándonos con miles de preguntas, pero una especial: ¿por qué? ¿Por qué tuvo que ser así? La verdad, hoy no encuentro la respuesta, sólo te extraño y te extrañaré. Quiera Dios que tu alma generosa, vivaz, buena, hermosa, esté en algún ser vivo, pero estés donde estés, quiero agradecerte por haberme permitido tenerte a mi lado estos siete años, por haberme acompañado, por darme alegrías, por compartir y jugar conmigo, por caminar a mi lado, por ser mi amigo… Sé que te adelantaste en el tiempo, estoy seguro de que en algún momento nos volveremos a encontrar y volveremos a caminar por algún lugar del cielo o del inmenso espacio y a reírnos juntos. Hasta que ese día llegue, te quiero decir: ¡gracias, Twiter!, por tu bondadosa alma y tu inmenso corazón, por acompañarme, por haber pasado por mi vida, por ser mi gran amigo, por haber sido mi hermoso y fiel perro. Aldo Maggioni, DNI 11.612.422 Cipolletti

Aldo Maggioni, DNI 11.612.422 Cipolletti


Hace unos siete años, por mediados de octubre, siendo un minicachorro, te metiste en casa con tu hambre, tu frío, tus garrapatas y tus inmensas ganas de vivir. Disputaste la comida del gato, soportaste los escobazos y las manguereadas, todo. ¡Y lo lograste! Te aquerenciaste y día a día fuiste creciendo y metiéndote en la familia... Y pasaron los días, los años, te convertiste en el dueño de la situación, con tu espíritu rebelde, curioso, juguetón, tierno. Todo bien hasta que el viernes 16, al final de la tarde y en medio de la alegría del paseo con tu amiga Charlote, fuiste a dar con tu cuerpo contra el único vehículo que circulaba de paseo en la costanera de Playas Doradas (¿pueden creer? Sí, el único, válgame Dios, ¡el único en toda la costanera!) y te fue muy mal. Una hora después tu alma generosa nos abandonaba, dejándonos con miles de preguntas, pero una especial: ¿por qué? ¿Por qué tuvo que ser así? La verdad, hoy no encuentro la respuesta, sólo te extraño y te extrañaré. Quiera Dios que tu alma generosa, vivaz, buena, hermosa, esté en algún ser vivo, pero estés donde estés, quiero agradecerte por haberme permitido tenerte a mi lado estos siete años, por haberme acompañado, por darme alegrías, por compartir y jugar conmigo, por caminar a mi lado, por ser mi amigo... Sé que te adelantaste en el tiempo, estoy seguro de que en algún momento nos volveremos a encontrar y volveremos a caminar por algún lugar del cielo o del inmenso espacio y a reírnos juntos. Hasta que ese día llegue, te quiero decir: ¡gracias, Twiter!, por tu bondadosa alma y tu inmenso corazón, por acompañarme, por haber pasado por mi vida, por ser mi gran amigo, por haber sido mi hermoso y fiel perro. Aldo Maggioni, DNI 11.612.422 Cipolletti

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