En la región, las audiencias priorizan lo local y hay “monitoreo ciudadano”




Según el Observatorio de Comunicación de la Unco, casi el 60% de las personas encuestadas cambió sus prácticas de consumo informativo y un 80% pasó más de tres horas diarias en busca de información, en medios y redes.


La región no ha sido ajena a las tendencias nacionales y globales en materia de información en la pandemia. El Observatorio de Comunicación y Temáticas Sociales de la Fadecs, en la Universidad del Comahue, realizó en abril y mayo dos estudios sobre consumos informativos en 20 ciudades de Río Negro y Neuquén. El coordinador del observatorio fue Pablo Schleifer junto a los docentes Fabián Bergero, Julia Kejner y Omar González.

En los sondeos se destaca un mayor consumo de noticias. Casi el 60% de las personas encuestadas cambió sus prácticas de consumo informativo y un 80% de ellas pasó más de tres horas diarias en busca de información, tanto en medios locales como nacionales e internacionales, sobre la pandemia, las medidas gubernamentales en respuesta a la crisis y el impacto económico.

Schleifer destacó que “hay una tendencia fuerte de la gente de la región a estar muy atenta a través de los medios locales sobre los casos cercanos, medidas de autoridades provinciales y locales, etc. Pero sin descuidar los aspectos nacionales y globales” de la pandemia, como las investigaciones para hallar una vacuna.

Pablo Schleifer, Fabian Bergero, Julia Kejner y Omar González, integrantes del Observatorio de Comunicación y Políticas sociales de la Fadecs, en Roca.

El estudio señaló que la gente no solo incrementó el tiempo dedicado a informarse, sino que diversificó las fuentes por las cuales recibe noticias: aunque la televisión y la radio (en menor medida) siguen ocupando el centro de la vida hogareña, la tecnología digital móvil orienta el consumo individual, más segmentado. Un 55% incorporó nuevos medios a los que seguía habitualmente y nuevos formatos como podcasts, resúmenes en canales de Youtube y documentales científicos ligados al coronavirus.

El trabajo destacó que, aunque junto a las muchas horas de exposición a la información, existe una actitud más crítica sobre lo que leen, ven o escuchan en los medios y las redes. “Hay una gran desconfianza a la información que circula en las redes sociales. Al punto de que varias personas entrevistadas aseguran haber abandonado directamente grupos de Whatsapp al entender que difunden información falsa o poco confiable [sobre la pandemia]”, señalan.

Pese a todo, tanto Facebook como la red de mensajería siguen siendo los más usados para leer y compartir información. “Una buena parte de los encuestados asume como propia la responsabilidad del chequeo de la información”, señala Schleifer.

“Cruzar información, chequear y descartar fueron tres verbos comunes en las investigaciones”, dice la investigación. La mayoría de los encuestados solo lee los contenidos en sus muros y menos de la mitad los comparte. “Hay un monitoreo ciudadano de la información que cobra mucha relevancia”, concluye Schleifer.

Los gobiernos y sobre todos los sistemas de salud se mostraban como fuentes “muy confiables o confiables” de información y los periodistas y medios mantienen grados “aceptables” de confianza (48% les cree y un 53% cree que su información es clara), mientras que influencers y redes tienen una falta de confianza superior al 70%. Para el grupo de estudio, las redes cumplen una triple función de uso recreativo, como espacio de sociabilidad y también cono canal informativo, por lo cual, a pesar de no ser fuentes de información fiables en el tema pandemia, “su uso e interacción es alto y continúa teniendo legitimidad social”, señala el docente.

Los investigadores concluyen que estas tendencias seguramente cambiarán prácticas informativas tras la pandemia, entre ellas una intensificación en el uso de medios en línea, una persistente caída de los medios impresos, el probable regreso a la radio con la mayor movilidad de las personas y la presencia en redes.



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