En Neuquén el agua se transformó en un padecimiento





NEUQUEN (AN).- Ayer esta ciudad hizo agua por todos lados y una vez más quedó demostrado que aquí la lluvia no se disfruta sino que se padece. Los 34,5 milímetros de agua que cayeron en 30 horas fueron suficientes como para dejar calles de tierra a la miseria, a las pavimentadas intransitables, a familias con sus casas inundadas y a alumnos de seis escuelas sin clases.

No hubo evacuados, pero sí muchos padecimientos. La municipalidad debió salir en ayuda de vecinos de Toma Norte, Puerto Argentino, Hipódromo, Provincias Unidas y Don Bosco. En esos barrios y asentamientos las autoridades distribuyeron chapas, colchones, frazadas y nylon.

Las calles centrales que conectan el oeste con el centro de la ciudad quedaron en mal estado. Belgrano, como siempre ocurre, estaba ayer bajo el agua a la altura del estadio Ruca Che y San Martín era la arteria más utilizada por los automovilistas. La avenida del Trabajador, una calle de tierra, mostraba sobre su superficie los filosos dientes de un temible serrucho capaz de destruir al amortiguador más resistente.

Los canales de desagües pluviales trabajaron al límite y algunas de estas enormes zanjas, como la ubicada en calle Rodhe, en el barrio San Lorenzo Norte, desbordaron.

En San Lorenzo, los vecinos trabajaron para mejorar el nivel de escurrimiento del canal, pero los esfuerzos fueron inútiles y no hubo más remedio que esperar que el tiempo mejorara.

En el barrio TCI, muy próximo a este canal, los vecinos estaban en problemas porque el agua cubría las calles de vereda a vereda. En ese lugar está el jardín 33, cuyas autoridades decidieron suspender el dictado de clases porque el acceso al edificio era imposible. Por motivos similares también se quedaron sin clases los alumnos del Cpem 47, la escuela 125, la 200 y el jardín 36.

Quienes la pasaron muy mal son los vecinos de los barrios más carenciados del noroeste. En ese sector de la ciudad hay muchas casas construidas con chapa, cartón y nylon. En la zona de los asentamientos, cuando llueve no hay forma de parar el agua y cada gota que cae del cielo representa un problema.

Entre las 9 del martes y la misma hora de ayer en esta ciudad cayeron 14,3 milímetros de agua. Y entre las 9 y las 15 de ayer, cuando la intensidad de la lluvia disminuyó, se sumaron otros 20,2 milímetros, según datos proporcionados por el Servicio Meteorológico del Aeropuerto de Neuquén.

En la zona oeste el desborde de cloacas sumó dificultades a todas las ya existentes. Sobre calle Belgrano, en el ingreso al barrio Gregorio Alvarez, los líquidos cloacales no dejaban de salir por una tapa del sistema. En la zona del Ruca Che, donde no hace falta lluvia para observar ríos de líquidos cloacales, las cosas ayer estaban peor que nunca.

En Parque Industrial también se detectaron inconvenientes. Los sectores 1 y 2 del barrio sufrieron inundaciones e incluso el agua ingresó a algunas viviendas.

En Confluencia los vecinos ya saben que cuando llueve un poco, el canal Saturnino Torres se desborda. Y como no esperaban milagros ayer enfrentaron una vez más el triste destino de vivir al lado de un desagüe pluvial que no funciona. Pero el problema fue tan grave que, a la tarde, las autoridades debieron cortar el tránsito en calle Saturnino Torres porque ya nadie podía diferenciar la calle del canal y el lugar se había transformado en un peligro.


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